Con la desaparición del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se cierra una etapa nada positiva para el pueblo venezolano y se abre una puerta a la esperanza. Desaparece uno de los grandes caudillos bananeros que todavía quedan en la política latinoamericana, que basando su actuación en acciones populistas, controlan sus países con la propaganda y la mano de hierro. La Constitución de Venezuela prevé que en el plazo de un mes, el Presidente en funciones, que es el Presidente del Parlamento, convoque nuevas elecciones. Y a partir de ahí el futuro…
Claro que las cosas no van a ser tan sencillas, porque el Vice-Presidente, Nicolás Maduro, ya ha dado muestras de que los chavistas no estan dispuestos a perder el control. La pantomima que han mantenido durante la penosa enfermedad del dictador y las declaraciones realizadas ayer mismo, extendiendo la sospecha de que los servicios secretos americanos han inoculado el cáncer a Hugo Chávez, ponen de manifiesto que no cesarán en la propaganda dirigida para controlar el proceso de transición.
La oposición está a la espera y preparada para el gran reto y, por lo que hasta el momento sabemos, ha reaccionado con mucha cautela ante una información que esperaban desde hace días. De momento, de forma elegante, el líder, Henrique Capliles, ha enviado su condolenacia a los familiares y partidarios del fallecido. En pleno siglo XXI, el futuro no puede pasar jamás por la imposición. Los ciudadanos tienen derecho a decidir y la democracia, con sus imperfecciones, es el sistema que garanatiza el progreso en libertad y en paz. Muchos son los países, con EEUU a la cabeza, que han mostrado en este momento su compromiso con la democracia en Venezuela. Por la importancia del país en Latinoamérica hay que desear que muy pronto su camino sea muy diferente a las lamentables vivencias de los últimos años.