Produce cierta tristeza escuchar al Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, José Ramón Calparsoro, decir que el pueblo y la justicia sabrán ser generosos con ETA, si dan el paso definitivo de su desaparición y comienzan una nueva andadura en la senda democrática. Estas palabras las pronunció en la apertura del año judicial vasco… y se removieron las entrañas de las víctimas del terrorismo.
Hablemos claro: hay un coqueteo descarado y vergonzoso para hacer llamamientos a los etarras para propiciar el final de ETA, o crear el ambiente de que es algo que está hecho. Contribuye a ello la propia banda y sus acólitos, que están lanzando mensajes difusos, pero con el objetivo evidente de apoyar a Bildu en su estrategia ante las elecciones generales.
Hemos escuchado estos días patrimonializar para Rubalcaba el mayor avance en la neutralización de ETA, hemos escuchado al Gobierno decir que hay señales que hasta ahora no se habían producido, hemos escuchado al Fiscal General del Estado rectificar y alinearse con la nueva estrategia socialista… Y todo para agarrarse al clavo ardiendo de que el final de ETA es inminente y que ésta es la consecuencia del proceso negociador abierto por el Gobierno Zapatero, que ha sido definitivo para acabar con la lacra del terror, que tanto sufrimiento ha causado en España. Y qué decir de Patxi López y su metamorfosis, que ya no es que haga llamamientos a ETA, es que cada aparición suya es un guiño a la desesperada, hasta el punto de que el Gobierno Vasco ha concedido el premio Euskadi de ensayo a un etarra que se encuentra huido de la justicia desde 1985 en que se fugó de la cárcel de Martutene. Menos mal que estos bandazos del socialismo vasco, están topando con la prudencia y templanza del PP en aquella Comunidad, que no rompe el acuerdo de gobernabilidad, que es el deseo más acariciado por el PNV y los proetarras.
Es tan pobre el bagaje que puede presentar el PSOE de cara a las elecciones del 20N, que no queda otra que volver a la estrategia de presentar al Gobierno como la pieza clave en el final negociado de la banda ETA. Sin embargo, todo el fogueo lanzado, aderezado vergonzosamente ahora por el fiscal del TSJ vasco, chocan con la realidad más evidente, que no es otra que el paso definitivo sigue sin darse, que siguen sin entregarse las armas y seguimos esperando que pidan perdón a las víctimas… Sin final claro y sin condiciones no hay nada, sólo adornos voluntaristas que ya no engañan a nadie.
Por cierto, las palabras sobre la “generosidad “ de la justicia si aceleran el final los etarras, me parecen muy graves, porque encierran un manejo torticero del sistema judicial. La justicia no tiene que ser generosa, ni dejar de serlo, sólo debe ser justa y valorar en función de los hechos. La “generosidad” de la justicia sólo se da cuando un acusado colabora con ella, y eso supone delatar a otros para que se pueda caer sobre ellos con toda la energía. Es muy preocupante la sumisión de la Fiscalía General con el Gobierno, porque desprestigia a la justicia y daña a todo el Ministerio fiscal, donde hay grandes profesionales que, supongo, asisten perplejos a todo lo que está pasando.
Pues sí Mireia, tienes toda la razón!!
Que triste, que decepcionante, que degradación moral………..
No hay derecho a lo que le está haciendo la fiscalía a la justicia en España.Actuan como fiscales al servicio del gobierno y del partido,con una sumisión como bien dices,que crea una inseguridad jurídica a todos.Hay que acabar con la intromisión de la política en la justicia porque parece que todo lo que toca la politica lo destroza.