La Conferencia de la resignación.

Prácticamente todos los analistas que han seguido la Conferencia socialista de este fin de semana, coinciden en que el ambiente, más que de euforia, era de resignación. La sorpresa inicial de la militancia al descubrir el escenario del cónclave, alimentó esta sensación, ya que se encontraron con un azul PP y la inexistencia del puño y la rosa. El logotipo socialista y el color rojo corporativo pasan temporalmente a mejor vida, porque Rubalcaba y los suyos quieren romper con todo. Tácitamente, se asume que el color azul, es el color ganador.

El desliz del micrófono abierto que permitió conocer la opinión que Soraya Rodríguez tiene de Felipe González, “el abuelo cebolleta”, el chiste de Rubalcaba de que sólo recorta sus discursos y los resultados de las encuestas que se han conocido, que vaticinan un varapalo sin precedentes, pone de manifiesto que el aparato socialista «está haciendo de la necesidad virtud» y se aferra a lo que sea para intentar seguir en la partida… Pero su credibilidad se esfumó, Rubalcaba es el pasado y sus propuestas tienen tal cantidad de aristas, que ayer no había dos periódicos que estuvieran de acuerdo en a quién afecta la desaparición de la exención fiscal por tener seguro privado las empresas, si a éstas o a las aseguradoras… Será a las empresas, porque actualmente se contempla una desgravación del 100% de lo que se destina a seguro sanitario privado, que se descuenta del impuesto de sociedades. Claro que Rubalcaba no ha pensado, o no quiere hacerlo, que si las empresas prescinden de estos seguros para sus empleados, no sólo las aseguradoras se resentirán, si no que se incrementarán las asistencias a la sanidad pública, con el consiguiente aumento de la demanda.

La obsesión por presentar al PP como el partido de los recortes, contrasta con un PSOE visto como el partido que aumenta los impuestos. Ya tenemos, pues, dos modelos de política: la del aumento de la imposición, que propugnan los socialistas, y la del apoyo a los emprendedores y a las empresas como generadoras de riqueza, que es lo que dibuja un PP, seguro de que el mejor Estado del Bienestar es aquél en el que el paro desaparece. Si hay cotizantes, hay ingresos en la caja pública y con ello se paga la sanidad, la educación, las pensiones y la deuda que el PSOE ha disparado durante su mandato.

Las encuestas no son las urnas, pero marcan tendencia, y está claro que los ciudadanos ven al PSOE como el pasado y parece que ahora quieren un gobierno fuerte, capaz de emprender las necesarias reformas, aunque supongan un tránsito de sacrificios y dolores de cabeza… Hoy por hoy, el partido que suscita más confianza es el PP y debe asumir su responsabilidad, lo que también significa no confiarse y seguir aportando soluciones para un país que necesita salir de la crisis y apuntalar su futuro.

2 comentarios

  1. No tiene soluciones el partido socialista porque ellos saben mejor que nadie que ahora no se ingresa de impuestos y por eso buscan subirlos de cualquier manera.Si en precampaña dicen que van a subir determinados impuestos podemos prepararnos para lo que sería si llegaran a ganar las elecciones.Parece mentira que ni siquiera ahora estén dispuestos a ayudar en sacar adelante al país y busquen enfrentar y volver a utilizar el terrorismo.Rubalcaba se va desinflando y arrastrando con él a su partido y no es nada bueno que el PP lo tenga tan fácil para poder ganar las elecciones porque cuando estas cosas pasan,los partidos se abren a todos y llegan los oportunistas que son los que hacen tanto daño a la política.
    Un saludo Mireia

  2. Hay demasiados españoles que nos mostramos resignados ante el hecho de que los impuestos sean como la bicha. No es normal que en este país de mierda -luego alegaré el porqué de tildar de «mierda» a este país- pagar impuestos.. mejor dicho, no pagarlos, sea visto como hecho de habilidad, picardía o jugar con la legalidad. Yo, aquí, hablo de la anormalidad que existe en un país supuetamente formado, académicamente, pero poco formalizado en cuanto a la sanidad de lo impositivo.
    Aquí aceptamos todo; incluso aceptamos ser europeos hasta cierto punto, y ese punto, parece, es lo impositivo.
    Aquí pagar impuestos no es gradual a la renta propia. Aquí pagar impuestos es de gilipollas. Yo afirmo que es de gilipollas, de ágrafos , de incultos, de poco formados no saber lo que es un impuesto.
    Hemos aceptado, en este país de mierda, que el que más tiene pueda eludir las acciones del Estado. Hemos aceptado, en este país de pandereta, que el currante tenga que apoquinar más por lo que trabaja y no por lo que produce. Estamos aceptando, y en esto tienen culpa todos los gobiernos que en España han sido, que la elusión sea la moneda de cambio. Pongo como ejemplo el sistema de módulos: da igual que pidas o no factura, lo del IVA se la trae al pairo al modulero.
    No, señores, aquí o hacemos salir a flote el 25 % de fraude tácitamente aceptado por el Estado o seguiremos siendo un país de filfa.
    Si alguien quiere más argumentos se los puedo dar.
    Saludos.
    Fdo.: J.Robles.

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