Espero que la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) se equivoque en las predicciones que realiza para 2013, aunque no está de más recordar que sus estudios vienen avalados por un rigor que para sí hubieran querido las Cajas de Ahorros en España, que salvo honrosas excepciones, han sido un auténtico desastre.
Funcas predice un 2013 en caída, con una regresión del PIB superior a la de este año y con el crecimiento del paro hasta casi el 26,5% de la población activa. Para estremecerse… Funcas ha empeorado sus previsiones en todos los parámetros, lo que pone de manifiesto el carácter negativo de los indicadores del cuarto trimestre del año y que los resultados de las reformas no se ven por el momento.
Insisto en que ojalá se equivoquen las predicciones, pero no estaría de más prestarles atención y no esconder la cabeza bajo el ala. La situación ya es grave y parece que aún no hemos tocado fondo, lo que indica que hay que trabajar muy duro para intentar ganar el futuro. ¿Y qué es trabajar duro? Pues yo diría que es cuidar lo bueno que tenemos e intentar ganar la confianza necesaria para revitalizar nuestras estructuras y nuestro tejido productivo. España es puntera en exportación y la prueba es que gracias a ella han mejorado las pésimas perspectivas de este año. Demuestra que somos competitivos, que estamos bien vistos fuera y que tenemos todavía potencial de crecimiento. Debemos ser capaces de llevar esta filosofía al interior, al conjunto de la nación y eso supone dejar a un lado irresponsabilidades como luchas intestinas sin sentido o posiciones mesiánicas como la que se trata de poner en valor en Cataluña.
Si España como país quiere crecer tiene que hacerlo sumando, contando con los mejores y dejando a un lado los enfrentamientos cainitas de quienes se consideren enviados por no se sabe qué, para llegar a no se sabe cuál tierra prometida. Zapatero se lo creyó y el resultado fue letal, arrastrando al país a una crisis muy profunda. Ahora Mas se lo ha creído y arrastra a España, no sólo a Cataluña, a un pozo de profundidad no evaluable hoy por hoy.
Ojalá funcione el sentido común, el sentido político, la solidaridad bien entendida y el espíritu emprendedor tantas veces demostrado. Y con ellos la aplicación con todas las consecuencias de la ley, porque un país sin ley en democracia es un país muerto.
Si conoces bien a los políticos sabes que para ellos no existe querer cuando se trata de unirse al adversario.Piensan en sus intereses en su estrategia y no están cerca de las personas que les votan.Les piden el voto cada cuatro años y luego estos creen,como Franco,que son diputados o senadores o procuradores por la gracia de Dios y no por el voto de quienes les ponen allí.Esa es la causa de que España no tenga solución,de que Cataluña se hunda y de que los políticos estén tan malamente considerados.