¿Quién ganó ayer? Creo que nadie… Desde luego perdió España, que no sólo fue afectada en su imagen, sino que tuvo unas pérdidas económicas importantes por falta de producción en el sector industrial, único en el que la huelga tuvo alguna incidencia significativa. No ganaron los sindicatos, que hundieron un poco más su reputación con unas declaraciones que rozaron la tontería y unos piquetes que actuaron casi como vulgares agitadores callejeros, próximos al gamberrismo, y que además contaron con la colaboración de los antisistema, que se encargaron de alterar el orden público y sembrar el caos, como habitualmente hacen en Barcelona con cualquier motivo. No ganaron las empresas, que vieron “tocado”, aunque en algunos casos no fuera mucho, su proceso productivo. Tampoco los trabajadores, porque quienes pararon no tendrán mucho éxito en su reivindicación y verán afectadas sus nóminas. Y por supuesto tampoco el Gobierno, que se vio injustamente castigado porque no ha habido tiempo material de analizar el resultado de sus reformas.
Hubo gente en la calle en las manifestaciones. Eso es innegable. Creo que este debió ser el tipo de protesta. Es legítimo que los ciudadanos muestren su descontento por medidas que son duras y que imagino que tampoco al Gobierno le gusta tomar. A nadie le gusta que le recorten algunas conquistas alcanzadas, pero también sabemos que no hay más remedio que tomar decisiones. No olvidemos que ha sido el gobierno con el que los sindicatos han colaborado al límite, el responsable de que estemos en esta situación tan difícil y que obliga a estas duras medidas. La política nefasta de ayer es la responsable de los daños de hoy y no hay derecho a que por intentar lavar su imagen, los sindicatos hayan inflingido grave daño al país en términos económicos y de imagen.
Sin entrar en la guerra de cifras, porque acertar es descubrir la piedra filosofal, lo cierto es que ayer las ciudades no se pararon, los comercios abrieron y si no hubiera sido la fuerza coactiva de los piquetes, en muchos lugares no se hubiera notado nada.
El Gobierno del PP es un Gobierno que ganó legítimamente en las urnas. Está legitimado para tomar medidas y mandatado por los españoles para intentar sacarnos de la crisis. Sólo así se puede entender la abrumadora mayoría conseguida en la urnas hace poco más de tres meses. No se puede intentar deslegitimar su trabajo con medidas fuera de lugar y con presiones ciudadanas. Hoy por hoy, los únicos responsables de la ruptura del diálogo social son los sindicatos, que ayer se emplearon a fondo, con todos sus liberados al frente, para intentar poner el país patas arriba para justificarse. Cualquier ciudadano comprobó que no lo lograron, aunque daño, si que hicieron…
Viendo en televisión las manifestaciones de ayer,siento verguenza y no me siento representada ni como trabajadora ni como Española.Con las salvajadas que protagonizaron y el daño causado en locales y en la via publica no se defiende los derechos de nadie,pero si demostraron que de democratas no tienen nada.Quien no quiera secundar una huelga es muy libre de no hacerlo y no por ello atenerse a las consecuencias.VERGONZOSO.
Una cosa es defender con fe todo lo que decida el gobierno de turno y otra, muy distinta, es basarse en hechos científicos.
Como siempre hay alguien que lo dice mejor, pego una serie de datos a tener en cuenta porque, sí, porque son racionales:
«Lo que la ciudadanía debería conocer (y no es fácil que conozca, debido a la escasísima diversidad ideológica existente en los medios de información y persuasión del país) es que cada uno de los supuestos que sostienen tal justificación es erróneo. La evidencia científica ampliamente disponible muestra los siguientes hechos:
– La falta de confianza de los llamados mercados financieros hacia la economía española no se debe, en este momento, al “excesivo déficit” o a la “excesiva deuda pública” (más baja que la de Alemania), sino al escaso crecimiento económico, que empeorará con las medidas de recortes de gasto público (incluyendo gasto público social) y de empleo público, y con la reducción de los salarios. La evidencia de que tales medidas empeorarán la situación económica es abrumadora. Ha pasado en Grecia, está pasando en Portugal, y ocurre también en España.
– Los intereses de la deuda pública están altamente influenciados por el comportamiento del Banco Central Europeo (BCE), el cual es, en realidad, más un lobby de la banca que un banco central. El BCE está ayudando masivamente a la banca europea (incluyendo la banca española) a costa de no ayudar a los Estados. Si el Banco Central Europeo fuera un banco central, España y los otros países periféricos de la Eurozona no tendrían el problema que tienen en poder vender deuda pública, pues tal banco compraría tanta como fuera necesario para bajar sus intereses. Ahora bien, el hecho de que el Banco Central Europeo no intervenga y ayude a los Estados comprando deuda pública directamente, es precisamente para beneficiar a los bancos. La evidencia de que esto es así es también abrumadora.
– En realidad, el elevado desempleo de España no se debe ni a las “supuestas” rigideces del mercado de trabajo ni a la “excesiva” protección social. España fue, en 2011, el país junto con EEUU e Irlanda, donde proporcionalmente se despidieron más trabajadores, tanto fijos como temporales. Y el gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al español). La evidencia científica de que los recortes sociales y las reformas del mercado laboral no solo no crearán empleo sino que lo destruirán, es contundente y abrumadora.
La pregunta que el lector se hará es: ¿por qué, entonces, el Partido Popular hace tales políticas? La respuesta es que los intereses que representan –la banca y la gran patronal- sí que se están beneficiando de estas políticas. En realidad, están consiguiendo lo que siempre han deseado. Están utilizando la crisis que ellos crearon (y muy en especial, la banca) para alcanzar lo que siempre quisieron, es decir, bajar los salarios, disminuir la protección social y privatizar el Estado del Bienestar. Y lo están haciendo sin que hubiera un mandato popular. En realidad, habían negado que harían cada una de las medidas que están ahora implementando. Este insulto democrático debe denunciarse en una democracia. Y la manera de responder es con una huelga general.»
Hasta aquí los hechos o, seamos asertivos, una parte de los hechos.
Si ustedes forman parte de los mercados, me parece perfecto que defiendan lo suyo, allá cada uno con sus armas, pero no está bien vender productos aprovechándose de la ceguera del pueblo que cada día se muestra más anulado por las informaciones que en las teles se venden y nos plasman. Ayer no ví en ninguna televisión lo que es digno de destacar, que no es otra cosa más que una gran mayoría de huelguistas que ejercieron su derecho en paz.
Ya no hay prensa libre, es mercenaria, pesebrista. Casi como los sindicatos y los partidos políticos.
Saludos.