Cuando un político se considera un caudillo el resultado es desastroso. España sabe mucho de eso, de lo que supone de aislamiento y de rémora para el futuro. A Cataluña le ha salido un caudillo, un salvador de la patria, un personalista que se considera llamado por el destino para dibujar el mañana de su territorio. Será la legalidad y el buen entender de los ciudadanos los que pondrán las cosas en su sitio, porque está en juego mucho, demasiado, y es una frivolidad jugar con ello.
Cataluña es España y España es España porque está Cataluña. Lo siento y lo vivo y creo que somos muchos los catalanes que no estamos dispuestos a prescindir de nuestra españolidad para poner en riesgo el futuro. Cataluña tiene mucho futuro y lo tiene junto a España y sólo juntos saldremos de esta crisis. Si sumamos lo conseguiremos, si nos dividimos perdemos todos.
Artur Mas dijo ayer que convoca elecciones el 25-N, a media legislatura, por la respuesta soberanista de la Diada y por la crisis económica en la que está inmersa Cataluña. Lo suyo es una falacia… La Diada fue una explosión de soberanismo, es verdad. Pero lo fue porque se mezcló todo, la movilización de los independentistas, que están muy activos, los descontentos con el momento político, los hartos de la política y los jóvenes en paro… La mayoría, sí una mayoría de la población, no estuvo allí y ellos también son Cataluña y son España. ¿4,5 millones de personas que no estuvieron en la Diada, acaso no cuentan?
Es verdad que Cataluña padece la crisis con más fuerza. El desastre del tripartito es una evidencia y un lastre. Pero Mas ha sido incapaz de encauzar las cosas, de gobernar bien y dar soluciones. Y como buen nacionalista echa la culpa a otros, a España y a los gobernantes centralistas. Por eso disuelve el Parlament, para enmascarar su propia incompetencia. Disuelve con la excusa independentista, pero la realidad es que es incapaz de afrontar la crisis y sabe que la única solución posible viene del Estado español y eso es mucho más de lo que su nacionalismo recalcitrante le permite reconocer.
No puedo imaginar a una Cataluña en Europa dirigida por unos políticos inconscientes, incapaces de arrimar el hombro para lograr que España sea más fuerte en Europa. Si son incapaces de apoyar que salgamos todos de esta, difícilmente podemos confiar en que lleven un proceso de independencia a buen puerto. Por cierto, a ver si de una vez se quitan la careta y llaman a las cosas por su nombre, que ya está bien de distraer el debate con vocablos que tratan de esconder lo que finalmente pretenden: una Cataluña independiente con un tratamiento internacional diferente a todo lo conocido, algo que tiene un encaje imposible en este momento en el mundo europeo en el que vivimos.
Muy valiente Mireia en tu defensa de tu españolidad catalana.No todos lo hacen en un territorio en el que presumir de español es algo mal visto y levanta la hostilidad de lo oficial.Si la mayoría silenciosa fuera como tu estos farsantes se tendrían que marchar avergonzados.Lo que es muy preocupante es que los nacionalistas y los separatistas,aunque ahora sean lo mismo,han logrado que solo se les escuche a ellos y parezca que todo el mundo les sigue con fidelidad.Si siguen adelante con toda esta locura Cataluña se hunde y te doy la razón porque lo has escrito varias veces, España también pierde mucho.