Ya de vuelta entre Aguirre, Carrillo y el Rey.

No os oculto cierta pereza a la hora de retomar el blog tras el verano. Nos fuimos con la crisis y volvemos con ella más agudizada. El IBEX, la prima de riesgo, el déficit público, los recortes, el paro, las manifestaciones… Los mismos y recurrentes asuntos. Sin embargo, en estos últimos días han sucedido cosas que me han dado el empujón que necesitaba.

 Con independencia de sus aciertos y de sus errores, de su brillantez y de sus exabruptos, Esperanza Aguirre es una política como la copa de un pino. Y en un país donde nadie se va a tiempo de la política, donde todos se aferran al sillón a cualquier precio, esta decisión la engrandece y engrandece a la política. El PP pierde uno de sus grandes activos y la vida política gana el testimonio de que ésta no es una actividad para toda la vida. Aguirre ha dado una nueva lección.

 Ya cuando anunció su cáncer de mama demostró su grandeza y ahora no es descabellado pensar que aquel proceso le ha pasado factura y ha minado de forma notable su salud. Ojalá que las cosas no vayan más allá y la realidad sea que Esperanza Aguirre quiera disfrutar de verdad de esas muchas otras cosas que trae la vida para los ciudadanos anónimos. Se lo ha ganado.

 Política de vocación y de dedicación, trabajadora empedernida, a veces políticamente incorrecta, nunca se dejó nada en el tintero. Lo que pensaba lo expresó siempre en voz alta y sus buenos disgustos le dieron los micrófonos abiertos. Pero lo suyo era la gestión, formar equipos, gobernar el partido con criterio y con ganas. Su arrolladora personalidad se demostraba en su alto nivel de exigencia. Por ello no es extraño que haya decidido marcharse cuando ve que ya no es capaz de rendir con la misma intensidad que ella pedía a todos los que le rodeaban.

 Su herencia es la de una Comunidad floreciente, con imagen, con una capital que es referencia en España y en el mundo entero. Ahí están sus decisiones pioneras en los recortes, su mano de hierro en el control del partido y la extensión de la enseñanza bilingüe, de la que dice sentirse especialmente orgullosa. Madrid es pujante y con errores, que los ha tenido, las luces son mucho más intensas.

Para el PP y para los políticos españoles Aguirre será siempre una referencia, porque siempre puso por delante el trabajo, el bienestar de los ciudadanos, la dedicación y la entrega… Lo que sería deseable es que ahora empiece de verdad su faceta de esposa, madre y abuela y que le dure muchos, muchos años. Deja la política española toda una Señora.

 … Pero cuando aún estábamos asimilando este notición con el que empezábamos la semana, ayer nos sorprendemos con el fallecimiento de Santiago Carrillo. Personaje controvertido donde los haya, luchador, doctrinario y activo charlista, Carrillo entra a la historia de los dirigentes españoles que no pasan desapercibidos. Odiado por unos y encumbrado por otros, su gran valor es haber sido fiel a sus ideas, aunque en los últimos tiempos, por ese acomodaticio acercamiento al poder que siempre tienen los humanos, se encontró cómodo cerca de las siglas del PSOE, aunque nunca dio el paso de cambiarse de partido.

 El viejo comunista ha muerto y en la hora de su desaparición merece la pena quedarse con lo bueno, con su contribución a la democracia renunciando a sus principios revolucionarios tan discutidos y discutibles. Sólo así se logró dar paso a la vía de diálogo y acuerdo más trascendente que ha vivido nuestro país: la Transición.

Salir de una dictadura para dar paso a una democracia por un proceso de harakiri de los seguidores de la dictadura no es algo precisamente sencillo. Necesita de capacidad de diálogo y sobre todo de tolerancia. Si además se sientan en la mesa de diálogo actores políticos del momento en las antípodas ideológicas, el ejemplo es maravilloso. Justo es reconocer a Carrillo, como en su día se hizo con Fraga, el papel de estos hombres. Con ellos desaparece una generación de españoles que está en la historia por derecho propio y que de alguna manera serán un ejemplo que habrá que retomar en los momentos difíciles. Y ahora es uno de ellos…

 No es momento de mirar atrás, sino de mirar al futuro y Carrillo lo hacía. No hablaba del pasado, a pesar de que se le quiso llevar a esas procelosas aguas en no pocas ocasiones. Se limitó a dar consejos como dan los curtidos en experiencias y que por lo que luchan es porque los sucesores no vuelvan a vivir los traumas que ellos tuvieron que pasar.

 Curiosamente al morir un artífice de la democracia que disfrutamos, el Rey hizo pública una carta en la web de la Zarzuela donde hablaba de la importancia de recuperar en estos momentos el consenso de la Transición que vivimos en España. El mejor mensaje de Su Majestad para demostrar que la Monarquía se moja en la unidad de la Nación y que la memoria de los que nos han permitido disfrutar de las libertades que ahora tenemos no debemos olvidarla ante los intentos irresponsables, partidistas y frustrantes de un nacionalismo bisoño que lleva inexorablemente a la ruina al territorio que dice defender.

1 comentario

  1. Mireia: en efecto, llevas razón. Carrillo ha sido un personaje fundamental en la transición…pero en la de miles de inocentes hacia la otra vida!!!
    Me parece indignante que en una época en la que sus partidarios y el anterior gobierno de izquierdas, reabrió la herida de la guerra civil que se había cerrado con el esfuerzo y el sacrificio de la mayoría de los ciudadanos, se dirijan las acusaciones mas torticeras hacia quienes ganaron la guerra y, por contra, se trate de enzalzar a quien la historia ya ha juzgado como el responsable convicto de la matanza de Paracuellos y de muchas de las atrocidades que se hicieron en las checas comunistas del Madrid del año 36.
    Dejémonos de declaraciones políticamente correctas y respetemos la historia con mayúsculas; no la que se quiere reescribir de manera interesada….

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