La recta final hacia las elecciones del 25M acaba de comenzar. Arrancó la campaña electoral andaluza que promete ser reñida porque puede suponer el final de 30 años de hegemonía socialista. Lo malo no es que hayan estado en el poder durante 30 años, lo malo es el manejo que han realizado de él, que ha llevado a la comunidad andaluza a 5 puntos más de paro que el resto de España y a los escándalos más sonrojantes que los ciudadanos pudieran suponer. Aún así, el grado de clientelismo que los socialistas han montado en Andalucía es tal, que las encuestas aún les dan alguna oportunidad, aunque siempre de la mano de la muleta de Izquierda Unida.
José Antonio Griñán urdió la estrategia de no convocar las elecciones andaluzas coincidiendo con las pasadas generales, porque veía venir el desastre socialista y ello supondría un arrastre que les haría perder el poder, sí o sí. Con buenas dosis de irresponsabilidad, por la situación del país no se lo podía permitir, decidió convocar 4 meses más tarde esperando el milagro de la recuperación, pero las cosas no han hecho sino empeorar porque cada día que pasa hay un escándalo nuevo en Andalucía protagonizado por su Gobierno. Sin dar explicaciones de ningún tipo y bajo el argumento de que el PP saca estos presuntos escándalos en campaña, Griñán trata de distraer la atención de sus responsabilidades, que no son sólo las de ser el presidente de los andaluces, es que todos los grandes escándalos se producen en su etapa de Consejero de Trabajo y en algún caso, en Invercaria, con su intervención personal al sacar a la sociedad de los mecanismos de control.
Lo que está en juego en Andalucía es la continuidad de un modelo caciquil, desmadrado, escandaloso e ineficiente, o la llegada de un nuevo partido al poder para intentar cambiar el rumbo de la política en Andalucía. Es lo que tantas veces he comentado de permitir la entrada de aire nuevo, de ventilar y poner en marcha una nueva forma de gobernar. Andalucía es una gran tierra a la que a menudo injustamente se frivoliza. No se merecen los andaluces políticos corruptos que hacen del poder su negociete a costa de personas honradas y muchos funcionarios que sienten vergüenza cada vez que salta un nuevo escándalo. Ahora es la oportunidad de cambiar las cosas, pero han de ser los andaluces los que lo digan.
También hay elecciones en Asturias, donde se ha hecho bueno aquello de que «no hay nada peor que cuñas de la misma madera». El movimiento del PP cambiando la candidata puede ser un punto de partida para el acercamiento y el diálogo, pero hace falta que Cascos entre en razón y deje de protagonizar lo que parecen venganzas personales. Las urnas pondrán a cada uno en su sitio y dirán alto y claro que no se puede utilizar el poder ni en beneficio propio, ni para saldar guerras cainitas.
Tu enfoque de hoy aunque sea desde el PP es muy real porque Andalucía necesita un cambio radical.Si el Psoe vuelve a gobernar nos deberíamos de preguntar si los andaluces no tiene lo que se merecen porque no se puede haber hecho más daño a la imagen de una región ni se puede haber abusado más del poder.A la hora de votar los ciudadanos tienen que pensar si quieren para sus hijos una tierra deprimida,con imagen de vaga y salpicada de los casos de corrupción más chuscos.El PP es la oportunidad pero para eso debe entender que lo que los andaluces les piden es que tiren de la manta y descubran la realidad de tantos años de gobierno socialista.Por el bien de Andalucia y de toda España hay que esperar que el voto andaluz decida lo que desean una mayoría de españoles.
Tu enfoque de hoy aunque sea desde el PP es muy real porque Andalucía necesita un cambio radical.Si el Psoe vuelve a gobernar nos deberíamos de preguntar si los andaluces no tiene lo que se merecen porque no se puede haber hecho más daño a la imagen de una región ni se puede haber abusado más del poder.A la hora de votar los ciudadanos tienen que pensar si quieren para sus hijos una tierra deprimida,con imagen de vaga y salpicada de los casos de corrupción más chuscos.El PP es la oportunidad pero para eso debe entender que lo que los andaluces les piden es que tiren de la manta y descubran la realidad de tantos años de gobierno socialista.Por el bien de Andalucia y de toda España hay que esperar que el voto andaluz decida lo que desean una mayoría de españoles.