Os aseguro que no creo en el feminismo ni como filosofía, ni como instrumento de enfrentamiento con los hombres y por nada renuncio a mi condición de mujer, de la que me siento feliz y orgullosa. Con la misma firmeza defiendo la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Somos diferentes, por suerte, pero eso no puede ser aprovechado para fomentar una discriminación en el mundo laboral ni en la vida social, que desgraciadamente es cada vez más evidente.
Vivimos en un mundo que se dice «desarrollado», pero que ha sido incapaz de tener la sensibilidad de admitir que intelectualmente hombres y mujeres somos iguales. Se ha avanzado mucho, es verdad, pero a todas luces es insuficiente. Se nos llena la boca con la lucha por la igualdad y muchos hombres hacen bandera de ella, pero la realidad es que avanzamos muy poco… Leyendo estadísticas oficiales de organismos independientes, lo primero que descubres es que no es sólo un mal de España, en Europa, países tan desarrollados como Alemania que además pretenden ser ejemplo, el grado de diferencia en el tratamiento laboral de hombres y mujeres es muy parecido al que tenemos aquí. Sólo Eslovenia se salva de la quema y a pesar de ello, las mujeres ganan un 3,2% menos que los hombres.
Con igual formación, la mujer está discriminada, incluso es peor si esta formación es superior, porque las diferencias suelen ser abismales ya que en el promedio ganan un 16% menos. Si hablamos de dirección de pequeñas empresas, el porcentaje se dispara, ya que mientras el hombre gana 8 veces el salario mínimo interprofesional, la mujer no llega a 6 veces. Sólo en los sectores de educación y administraciones públicas hay un cierto plano de igualdad, aunque menos que en Eslovenia.
Podríamos seguir añadiendo datos sobre la diferencia de oportunidades, sobre el castigo que sufrimos las mujeres por nuestra condición y porque somos quienes mayor papel tenemos en la conciliación familiar. Una sociedad que no tiene en cuenta estos aspectos es una sociedad abocada al fracaso, porque además de ser muy injusta, cuestiona la viabilidad de la familia y esta es una célula social esencial en la educación y formación de los integrantes de la misma. Ojalá que el Día Internacional de la Mujer deje de ser sólo connotación reivindicativa marcadamente sindical, para ser una jornada de concienciación social sobre la justicia y la apuesta por una sociedad más sana y equilibrada.
No creo en estas celebraciones y en todo caso la igualdad solo exisitirá cuando estos días no se celebren o mejor dicho cuando no haga falta que se celebren.Argumentas lo que dices y lo suscribo pero hay que rechazar el uso feminista que se hace de la celebración de hoy con reivindicaciones más de partido y sindicato que del papel de la mujer en la sociedad de hoy en día.No se trata de hacernos iguales como muchos pretenden sino de tener igualdad de oportunidades en muchos casos que se dan en la vida.
El problema mas que social, que tambien lo es pero va cambiando, viene de la mano del escaso cuando no nulo desarrollo de los servicios a las familias, resultado de una marcada tradición heredada de una dicadura conservadora como la española. Nuestra cultura mediatica y educativa tampoco juega a favor de la posibilidad de avanzar hacia un Estado de bienestar que haga efeciva la igualdad de género.
Y si siguen los recortes, las mujeres españolas lejos de estar mejor estamos abocadas a seguir empeorando por la sobrecarga familiar y laboral que padecemos. Las personas que tienen mas enfermedades debidas al estres somos las mujeres de entre 35 y 55 años. Sigamos asi y seguiremos teniendo uno de los niveles de natalidad mas bajos de Europa.
Exijo como hombre que la mujer deje de tener los pies fríos, y miren que no hablo de ponerse patucos.
No se me olvide citar a la mujer trabajadora que nos ha criado. Sí, hombre, aquella abnegada, educadora, pertinaz, omnipresente madre que nos recibía por la tarde con un bocadillo que en nada se parece a los bollycaos y similares.
Esa madre está demodé, parece, para las feministorras… que no han logrado tener los pies calientes.
Saludos