Da igual que fuera una victoria por penaltis, lo importante es pasar, estar en la final del domingo en Kiev y demostrar que podemos repetir la hazaña de la pasada Eurocopa. Necesitábamos esta inyección de moral, esta inyección de ilusión y esta victoria de España. Necesitábamos esta clasificación para demostrarnos a nosotros mismos que somos, que estamos entre los mejores y que seguimos siendo una referencia deportiva, que el nombre de España suena en todo el mundo y suena para bien, al margen de la maldita crisis que nos ahoga… Ya sé que no es ortodoxo mezclar política con deporte, pero hasta los más escépticos economistas reconocen que una victoria en la Eurocopa supone un punto o más en el PIB del país que gana, y nosotros necesitamos esos incrementos.
Las calles de nuestras de nuestras ciudades se quedaron vacías ayer, como lo volverán a estar el domingo. En las casas o en las cafeterías, la ilusión se desbordó cuando Fábregas atinó el último penalti de la tanda que comenzó con un fallo, mejor, con una parada del portero portugués. Sufrimos, porque de verdad sufrimos, aunque en el transcurso del partido hay que reconocer que España fue un equipo más sólido, que aunque falla en la punta, se comió a Portugal en la prórroga. Nuestros vecinos hicieron el partido que les convenía, dedicándose a destruir el juego de España y les funcionó. Pero fiarlo todo a la genialidad de Ronaldo, que no se mueve por un solo balón y sólo espera a que se los den, no es suficiente para vencer a la campeona del mundo.
España está hoy ilusionada. Apuesto a que la audiencia del partido ayer fue sideral, incluso en los territorios nacionalistas, donde en cuartos de final consiguieron shares de hasta el 65%. Por unas horas nos olvidaremos de la prima de riesgo, del copago, de Merkel y de las agencias de calificación… Nos disponemos a vivir un fin de semana marcado por la emoción y por la ilusión colectiva, una ilusión que necesitábamos vitalmente, porque España se está volviendo un país demasiado triste y pesimista. Nos sentimos orgullosos de nuestra bandera, de nuestro himno, de nuestro deporte, de lo que somos capaces de hacer y del reconocimiento que nos da la prensa internacional. Ese mismo reconocimiento es por el que tenemos que luchar como sociedad para demostrar que tenemos fuerza, preparación y ganas de hacer las cosas bien. El deporte es salud, no sólo física, sino también mental y el nuestro es un país sano. Ojalá que la Eurocopa se venga para España y entremos en ese Olimpo de repetir dos Eurocopas seguidas, lo que no ha hecho nadie. Nos hará ver las cosas de otra forma y nos dará fe en nuestros proyectos. Un país que triunfa puede hacerlo en todo, porque es cuestión de preparación, esfuerzo y sacrificio. La lección del deporte de estos días es muy importante, no estaría nada mal ponerla en valor para muchas facetas de nuestra vida…
Qué verdad es lo que nos dices hoy en tu pensamiento,pero no debemos perder a la vista que en España tan pornto somos los mejores como nos damos lástima.NLa selección es ahora la mejor pero la hemos criticado.Mejor es que estemos con ilusión y con orgullo que no deprimidos y ya hay muchas causas para deprimirnos.A ver si ganamos la Eurocopa y nos da un exatssis de orgullo patriótico y arrimamos todos el hombro para salir de esta maldita crisis.
Qué verdad es lo que nos dices hoy en tu pensamiento,pero no debemos perder a la vista que en España tan pornto somos los mejores como nos damos lástima.NLa selección es ahora la mejor pero la hemos criticado.Mejor es que estemos con ilusión y con orgullo que no deprimidos y ya hay muchas causas para deprimirnos.A ver si ganamos la Eurocopa y nos da un exatssis de orgullo patriótico y arrimamos todos el hombro para salir de esta maldita crisis.