Trampa para el Nóbel.

La crisis económica puede con todo, incluso para tapar que una parte de la izquierda abertzale quiere promover la candidatura de Arnaldo Otegui para premio Nóbel de la Paz. La noticia parte de las averiguaciones del Centro Nacional de Inteligencia, y conociendo la capacidad de provocación de la izquierda radical vasca, caben pocas dudas de su verosimilitud.
Nada como emular a Nelson Mandela para intentar rehabilitar a un asesino, porque los cómplices de los asesinos son asesinos, y para proyectar de esta forma su imagen y su candidatura. En esta ceremonia del buenismo, donde en aras de proceso de paz se traga por todo, los batasunos siguen haciendo de las suyas y utilizando todo lo que está a su alcance para rehabilitarse. Todo con tal de lograr sus fines, aprovechando el papanatismo de una democracia temerosa de que a la mínima le acusen de ser quien torpedea el “proceso de paz”.
Estamos ante otra herencia envenenada más del Zapaterismo rampante que hemos vivido, que se trazó como objetivo trascendental de su mandato que la paz llegara a Euskadi. Tal planteamiento no puede ser más noble ni más deseable, pero se envenena al ceder en todo lo que plantean los terroristas y sus amigos, y cae en el descrédito cuando lo que se hace es poner en plano de igualdad a víctimas y a verdugos. Pero queriendo ser políticamente correctos, lo que se hace es tragar por todo, lo que tácitamente da manos libres a los proetarras para campar por sus fueros. Fruto del buenismo de la paz, fue la vergonzosa sentencia del Constitucional que abrió la puerta de las instituciones a Bildu, que fue la punta de lanza para que Amaiur se estableciese en el Congreso de los Diputados, y que sólo ha podido ser frenada por la valentía de un PP, que aprovechó el mínimo resquicio legal para evitar que tuviera grupo parlamentario propio.
El capítulo actual tiene más calado. Al tratar de asemejar a Otegui y Mandela, lo que tratan es de rehabilitar ante la opinión pública el nombre de un condenado a 10 años de cárcel por la justicia de un estado democrático, un hombre cómplice con sus silencios y sus arengas de un millar de dramas humanos fruto de otros tantos asesinatos irracionales. Pero lo que subyace en el fondo, es rehabilitar el nombre de este elemento para colocarlo al frente del proyecto vasco en las elecciones del 2013. Sí, estoy convencida de que de lo que se trata con la campaña pro-nóbel, es de una operación de imagen para lanzar la candidatura de Otegui como Lehendakari en las próximas elecciones vascas y con ello dar un golpe de gracia al proceso independentista por el que la izquierda clama y a cuyo servicio se han puesto todas las iniciativas.
Espero que el Gobierno del PP, que siempre ha sido impermeable a los chantajes proetarras, tome nota de todo lo que está pasando y no deje que el prestigio internacional de España se manche con la pretendida candidatura al Nóbel para Otegui. Es cierto que los Nóbel de la Paz no han sido los premios más sensatos a la hora de elegir; pero si tuvieran la veleidad, sólo la veleidad, de aceptar la candidatura de Otegui, ya se habría retratado y su prestigio habría quedado definitivamente fulminado.

2 comentarios

  1. Toda la razón Mireia,se está haciendo la campaña para las próximas elecciones vascas.Para vergüenza de España creo que veremos a Otegui como lendakari.

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