Quien la hace, debe pagar.

Vaya por delante que me alegré del triunfo del Barça sobre el Real Madrid el sábado, porque me tiran los colores, porque jugó un gran partido y porque se impuso con autoridad a un Real Madrid que está haciendo una gran liga. El partido lo ha sido casi todo este fin de semana, a no ser por el comunicado leído por Iñaki Urdangarín minutos antes del encuentro. No entiendo muy bien la estrategia. No sé si el Duque de Palma quería que su comunicado se diluyera ante el huracán futbolístico o qué, porque estaba claro que una vez que finalizara el partido y se deshojara la margarita de la victoria, no iba a haber otro tema de conversación. Sí, de conversación, porque el caso Urdangarín sobrepasa con mucho la noticia publicada y es comentario general entre los ciudadanos, que asisten perplejos a una investigación judicial que les está dejando a todos boquiabiertos.

La presunción de inocencia le asiste al yerno del Rey como a cualquier español, pero también la acción de la justicia debe caer sobre él como sobre cualquier español sobre el que existan sospechas de haber delinquido. Urdangarín en su comunicado dice lamentar las informaciones de prensa que están dañando a la Casa Real y sin duda equivoca los términos, porque no son las informaciones que se publican las que dañan la imagen de la Monarquía, son las sospechosas actuaciones que él, su socio y otras personas de su entorno, han realizado al frente de la Fundación Nóos. Lo que daña a la Corona es la posible práctica de haber realizado dobles facturas, presuntas contabilidades engañosas, presuntas facturas hinchadas, presuntas estrategias de fugas de capitales, etc, etc…

Una actuación irregular lo es en tiempos de crisis y fuera de él. En la vida pública hay que actuar con una limpieza inmaculada y el Duque de Palma no debe equivocarse, porque por su pertenencia a la Familia Real sus actividades nunca pueden inscribirse precisamente en el terreno de lo privado. Hay sospechas de que se aprovechó de su posición para hacer negocios que tenían muy poco de honestos. La justicia deberá probar estas acusaciones, pero desde luego un sumario no se avanza tanto como lo ha hecho el caso Palma Arena y sus derivadas, si no hay fundadas sospechas.

La Corona de España es una de las instituciones más prestigiosas y valoradas por los ciudadanos. El Rey ha sido uno de los grandes artífices de la realidad democrática que es hoy España. Su vocación de sacrificio, su entrega al país, no la pone en duda nadie, ni siquiera los más reticentes a la monarquía. Por la buena identidad de la Casa Real, este caso debe aclararse hasta el límite y si Urdangarín lo ha hecho, debe pagarlo, y sólo de esa forma este turbio asunto podrá fortalecer a la Monarquía. Si se aplican los paños calientes que se ponen en otros casos que afectan a la política del día y día y que el Rey ha criticado en numerosas ocasiones, se estará sometiendo a la Corona a una prueba de casi imposible superación.

1 comentario

  1. Los republicanos acaban de encontrar la excusa perfecta para reivindicar el fin de la monarquía en España y con la torpeza con la que está actuando la Casa Real no les faltarán razones para insistir en sus prpuestas.Es impensable que en la Casa Real no supieran de las andanzas del yernisimo y que los servicios de informción no se hubieran enterado de tanto tejemaneje.Lo han intentado tapar y al final las cosas han salido y ahora tratan de matar al mensajero,que no es otro que la prensa que está dando a conocer el caso.Es un insulto a los españoles y a la inteligencia quE Urdangarín diga que la Casa Real es ajena a sus manejos.Solo falaba que dijera que estaba metida en ellos.Esperaba mas de lo que pudiera decir el yerno del Rey pero esta claro que quiere seguir beneficiandose de su posción por si eso puede influir en la justicia.

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