Aunque fuera por unas horas, el PSOE trató de dar una imagen de unidad. Pero no lo ha hecho en torno a los miembros de la Ejecutiva Federal, sino ante el mismísimo Felipe González, a quien ayer se rendía homenaje al cumplirse 30 años de su llegada al Gobierno de España. Fue un «todos con Felipe», con un segundo plano sobre Zapatero y con la presencia de casi medio centenar de exministros socialistas.
González brilló tanto, que parecía ser uno de los máximos activos del partido y de hecho se permitió dar el gran consejo: el PSOE debe recobrar su vocación de partido que aglutina mayorías y para eso es imprescindible el diálogo y el consenso… Vamos, que Felipe advirtió que o se vuelve a la senda del centrismo o la cosa está difícil, mensaje que no debió calar demasiado en un Rubalcaba cada vez más débil que apuesta por alcanzar mayorías a través de un radicalismo reformista…¿?.
Ya el video promocional del acto pro-Felipe obviaba la época Zapatero y todos los logros a los que se hacía referencia eran de la etapa González, una especie de reivindicación de la vieja guardia como elemento revitalizador del espíritu socialista ante la evidente crisis que atraviesa el partido en este momento.
Los tiempos no son fáciles para nadie y mucho menos para un partido que tiene muy próximo el lastre de la etapa Zapatero que los ciudadanos no olvidan. Así que o se ponen a trabajar en políticas que hagan olvidar aquel desastre o tendrá que recorrer una larga travesía del desierto para volver a ser la formación de mayorías que fue hace 30 años.
Ayer también tuvo su protagonismo otro expresidente, José María Aznar, quien en una muy interesante entrevista en El Mundo, hacía reflexiones dignas de tener muy en cuenta. Aznar habló del ombliguismo de los partidos, de la ausencia de los más preparados de la primera línea política o de la necesidad de emplearse a fondo para frenar la deriva secesionista de los nacionalismos.
Tanta evocación al pasado no es buena si se llena de nostalgia, pero puede ser muy positiva para tomar nota de lo bueno que se hizo, de los errores cometidos y de la importancia y los enormes beneficios de no marginar la experiencia.
Basta con mirara al pasado para ver que teniamos politicos mas preparados y capaces que arrastraban y daban más confianza a los votantes.Hoy todos estamos hasta las narices de unos políticos mediocres que están destrozando la herencia que han recibido.Tanto Felipe González Marquez como José María Aznar López han sido mucho mejores en sus puestos y sus partidos estaban mucho mejor que lo están ahora.La clase de la política en España ha empeorado y lo que es más duro es que van empeorando todavía más porque lo que se ve es muy malo.