Mala praxis periodística.

El director del periódico que publicó los papeles secretos de Bárcenas, en los que supuestamente fue anotando una presunta contabilidad B del PP, declaró ayer ante el juez Ruz que su medio jamás tuvo los papeles originales y que siempre se trabajó sobre fotocopias. Es más, señaló que no sólo no tuvieron los originales, sino que ni tan siquiera los vieron para compararlos con las fotocopias que llegaron a su poder. Sin embargo, el periódico se lanzó a publicar los documentos y darles un tratamiento informativo de primera, lo que originó toda una tormenta mediática y judicial. ¿Todo por unas fotocopias son contrastar?… Pues sí, parece que eso es lo que se deduce de la declaración, lo que no deja de ser bastante sorprendente.

Desde luego, si existe un documento como el que se publicó hay que contarlo, pero con papeles originales o copias contrastadas, porque la denuncia es de una gravedad inusitada. Bárcenas no reconoció los papeles, tampoco el PP y ahora resulta que no hay originales. No pongo en duda que el asunto tiene un gran interés informativo, pero me pregunto si no es poco responsable publicar cosas tan graves sin el contraste suficiente… Siendo bien pensada, creo que el diario se movió por la expectación que sin duda iba a despertar el asunto, una noticia que daría notoriedad al medio (como así fue), y que ponía contra las cuerdas al partido en el poder (lo que sin duda confiere más morbo al asunto). Esto siendo bien pensada, que si me pongo a pensar mal, basta con seguir la línea del periódico y de su grupo para sacar conclusiones.

No dudo que el periódico realizara comprobaciones, como ayer declaró el director, pero fueron insuficientes porque no hay más comprobación que cotejar con los originales. Cualquier otra, da pie a suposiciones o fiarse de lo que otros dicen haber visto o haber percibido. Raro, raro…

Personalmente creo que el periodismo de investigación es muy importante y una garantía de control democrático, pero lo que se publica debe venir avalado por pruebas contundentes y por documentos contrastadamente veraces. Fiarse de unas fotocopias sin compararlas con los originales, no es tener fuentes fiables (por mucho que lo diga un medio de gran influencia). El daño que se causa puede ser muy grave y se mire por donde se mire, es una mala praxis periodística.

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