Clinton mostró ayer al Rey la seguridad de que España saldrá adelante. Nadie con sentido común y con conocimiento de la historia tiene dudas en este sentido, pero hay quienes se empeñan en poner palos en los ejes de las ruedas para que la recuperación no llegue. Puede sonar fuerte la afirmación, pero en estos meses comprobamos cómo hay un sector político que no se cansa de actuar para que tengamos muy presente la famosa y triste afirmación de que “cuanto peor, mejor”… Ayer mismo Bruselas mostraba su preocupación por la deriva de algunas autonomías y decía formalmente que no hay razones, ni motivos, para que haya movimientos secesionistas dentro del país.
La guinda la puso Alfredo Pérez Rubalcaba, quien de una forma sorprendente, irresponsable e impropia de un dirigente de su experiencia, advertía en Galicia que si vuelve a gobernar Feijoo se refrenda a Rajoy y con ello nos enteraremos de lo que es capaz de hacer la derecha. ¡Basta ya de la política del miedo!. ¡Ya está bien de que haya un PSOE que la practica constantemente sin ser capaz de ver que en este momento procede sumar desde la lealtad y el interés común!… Parece mentira que capitanee esta política quien ha sido ministro y vicepresidente del Gobierno y gran culpable de no haber empezado a atajar la crisis en el momento en el que se produce.
Por esos pronunciamientos es por lo que el PSOE no mejora ante los españoles. Las encuestas no van bien para el PP, pero van mucho peor para los socialistas que sigue siendo un partido del que se desconfía , causante de lo que vivimos y sin perspectivas de futuro. Y no nos engañemos, esta situación ni es buena para el PP ni es buena para España. Cada cual debe asumir su responsabilidad y la oposición leal es imprescindible en este momento, más que nunca, porque la imagen es la confianza y la confianza es la gran medicina para superar la enfermedad y tener salud en el futuro… Estamos rodeados de políticos que no sólo no generan confianza, sino que destilan desconfianza y este es un lastre que más temprano que tarde, vamos a tener que soltar.