En este barco estamos todos.

Aunque ayer ya se conoció un avance, será hoy cuando Mariano Rajoy desvele detalles más concretos del programa electoral con el que el PP concurrirá a las elecciones del 20N. Aunque muchos destacan que habrá una determinación clara y contundente a no negociar con ETA, el interés real es conocer la propuesta para dar esperanza a los ciudadanos, revitalizar la actividad económica y favorecer la creación de empleo. Rajoy propondrá medidas concretas que suponen un descenso de la carga impositiva, que tratarán de favorecer la reactivación del mercado de la vivienda, la simplificación del galimatías de los contratos laborales y la rigidez de la negociación colectiva. Frente a este discurso, Rubalcaba se enroca en los clichés de ricos y pobres, en gastar más dinero público y en azuzar los fetiches de la izquierda más rancia.

Ni siquiera el desastre de la EPA que conocimos el viernes, que nos sitúan en los 5 millones de parados (se supera esta cifra si se elimina la estacionalidad), han modificado la estrategia del candidato socialista, que sigue haciendo una campaña incomprensible, alejada de la realidad y sólo dispuesto a satisfacer a los más duros, que es a los que espera movilizar en un panorama electoral que, en principio, parece desolador.

El viernes comienza la campaña. Cada vez estamos más cerca de las elecciones y se percibe en la calle un ambiente de cambio. No son las encuestas, que cada día son más monolíticas en el espectacular resultado que puede cosechar el PP, es la calle la que lo dice y basta escuchar las conversaciones en los mercados, los almacenes o los bares, para comprobar que la gente está harta, habla de la necesidad de un cambio y de que se vayan los que están porque han llevado al país a la peor pesadilla de la etapa democrática.

Si el PP gana, tiene que ser consciente que recibe una herencia envenenada, una situación tremenda, casi inimaginable y que no puede defraudar a los electores. Hoy tenemos un millón y medio de hogares con todos sus miembros en paro y un millón de trabajadores que llevan más de un año buscando empleo. El 60% de nuestros jóvenes está sin trabajo y nuestro grado de credibilidad está en mínimos. El PP será el piloto de la nave, pero los españoles tenemos que ser los artífices de la salida de la crisis. No nos engañemos, eso se llama trabajar más y ganar menos. Así de claro. Seamos conscientes de que el milagro sólo es posible si creemos y colaboramos en él. Si la opción es tomar la calle porque queremos mantener el estatus actual, estaremos opositando a la intervención de Europa.. Así de simple y así de duro. 

1 comentario

  1. ¡Uy que clarito hablas hoy Mireia!.Dices que tenemos que trabajar más y ganar menos y es cierto que es la receta que tenemos que aplicar y cuanto más tarden en decirla los políticos mas estaremos restrasando la salida de la crisis económica.Hay millones de personas que trabajarían por menos,seguramente casi todos los 5 millones de parados y la población activa tiene que ser consciente de que también debe apoyar y ponerse a trabajar para salir de la crisis y no solo para afrontar su propia situación.La solidaridad que es uno de los valores que más hemos perdido,tiene que volver a aflorar porque España necesita a todos los españoles para su futuro,que no es otro que el futuro que dejaremos a las futuras generaciones de españoles,que hoy piensan que no van a poder seguir aquí.A ver si el espíritu que hoy tratas de alentar prende pronto en todos y podemos sumar los esfuerzos necesarios para devolver a nuestro país el concepto de gran nación que Zapatero se ha encargado de destruir en un tiempo record.

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