El PSOE se queda solo

El editorial de El País de ayer y el artículo que el periódico publicaba en la misma edición del Presidente Ejecutivo de PRISA, Juan Luis Cebrián, han caído como jarro de agua fría en la sede socialista de Ferraz y en el Palacio de la Moncloa. El PSOE pierde a su principal aliado mediático que ahora, sin pelos en la lengua, pide la convocatoria de elecciones cuanto antes, incluso considera tarde el mes de noviembre. El País llega a editorializar que si Zapatero quiere rendir un último servicio a España, debería convocar elecciones cuanto antes. Y no es que pida elecciones solamente, es que argumenta la necesidad de celebrarlas con palabras que firmaría cualquiera de los dirigentes populares que han venido reclamando la necesidad de comicios generales para iniciar la remontada de la crisis.
Muy mal tienen que estar las cosas en el PSOE para que El País se haya desmarcado tan claramente. Casi se puede afirmar que ha dado una vuelta de calcetín a sus posiciones, y por ello ahora abandera el relevo de un Gobierno del que claramente quiere desmarcarse. Seguir apoyando a un Zapatero, al que ya definen como un optimista compulsivo, llevaría al periódico y a su grupo a un mayor desprestigio y tal vez es hora de rehacer las naves y buscar un acercamiento a las posiciones del partido que parece seguro que va a ganar las elecciones.
Elena Valenciano tiene estos días la difícil tarea de intentar defender lo indefendible, y aunque ayer fueron muy numerosos los pesos pesados del socialismo que se lanzaron en tromba a defender que no son necesarias ahora las elecciones, es un hecho que no hay otra forma de devolver la confianza y como ejemplos, sólo un par de ellos, ahí está la nueva caída del Ibex o los 370 puntos de la prima de riesgo.
Los hechos empiezan a ser tan contundentes que nadie que tenga un mínimo de visión política puede seguir amparando el errático camino que ha tomado el PSOE. Sin expectativas electorales, con una crisis abierta en canal, con un candidato que nace gastado y que sólo puede aspirar a parar la sangría de votos que registran las encuestas, el PSOE tiene un horizonte electoral que más que vértigo lo que da es pena.
Zapatero no sólo ha llevado el descrédito a la política, es que ha dañado de forma muy grave la marca PSOE y o mucho cambian las cosas, o nada evitará que se encuentre con un nuevo castigo que sumar al varapalo del 22M. En cualquier caso el PP no debe lanzar las campanas al vuelo, porque a pesar de los descontentos socialistas, el suelo del partido es muy grande y las próximas son elecciones generales, donde las circunscripciones son provinciales y los resultados, aunque las diferencias en votos sean muy grandes, no se traducirán tanto en los escaños. Aquellas provincias donde hay 3 escaños, el 2 a 1 es imparable, por lo que deberá arañar votos en provincias que tradicionalmente no son afines, como las andaluzas, las catalanas o el País Vasco. Si el PP se dispara en sus tradicionales graneros de votos, puede que amplíe diferencias porcentuales, pero la traducción en escaños apenas tendrá reflejo. Por eso está obligado a tomar decisiones importantes y comparecer con una oferta rigurosa al electorado, porque tras las elecciones necesita una mayoría suficiente que le permita acometer las necesarias reformas. Serán un imposible, y perderemos todos, si de las elecciones surge un nuevo tira y afloja político, máxime cuando en el horizonte están ya las elecciones en Andalucía.
Ganar para tener el poder ya no sirve, porque ya no hay que gestionar riqueza. Hay que gestionara la mayor crisis que hemos tenido nunca y que precisa de soluciones firmes, audaces y consensuadas. No vale el rodillo cuando lo que está en juego es el estado del bienestar, el modelo de sociedad que podemos tener y el futuro que queremos preparar para las nuevas generaciones. Hay tanto trabajo por delante, que parece mentira que tengamos al frente del Gobierno a un político incapaz de ver que cada minuto que pierde es una oportunidad que pasa y que puede que no vuelva… España necesita savia nueva en la política, necesita un cambio de rumbo que debe llevar aparejado un cambio social. Necesita un liderazgo capaz de aglutinar, de sumar y no de dividir. Va siendo hora de que Zapatero lo entienda, deje a una lado su mesianismo y ceda el testigo a otros miembros del partido más capaces, aunque sea Rubalcaba, pero que sea él quién marque los tiempos, quien tome decisiones y quien pilote el cambio de rumbo, no hacia la izquierda, sino hacia la a credibilidad y la confianza, que Zapatero ha dilapidado en el corto espacio de dos legislaturas.

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