La reunión del Eurogrupo que se celebra en Bruselas pone de manifiesto que hay una voluntad decidida de los países de la Unión de seguir adelante con el proyecto reforzar el Euro, pero a la hora de la verdad las posiciones de los distintos países son tan diferentes que a veces se es irremediable cuestionarse el proyecto… Del matrimonio político Merkel-Sarkozy hemos pasado al control Merkel, porque Francia vive un momento crítico en el que su economía se tambalea y necesita la coartada del resto de los países para seguir manteniendo su estatus. Sólo así se explican las declaraciones de Hollande respaldando oxígeno para España, lo que sin duda es necesario, porque no sólo se trata de ajustar sino también de dar salidas. La economía española no puede caer porque si lo hace cae el Euro y eso no interesa a nadie. Hollande lo sabe y trata de convencer a Merkel para que afloje, no las exigencias de ajuste interno, sino en los mecanismos que permiten dar un respiro a un país que está haciendo muchos sacrificios.
Para desesperación de la oposición y de la izquierda, y ya es triste tener que escribir esta premisa, los hechos están demostrando que Rajoy tenía razón en que no había que precipitarse en pedir el rescate. El Presidente español está jugando una especie de partida de poker donde tener nervios de acero es fundamental para soportar la tensión. Mientras toda la corte político-mediática de la izquierda se desgañita en vender un rescate imparable para un país en bancarrota con un Gobierno sin rumbo, la realidad nos demuestra que con estar mal hoy las cosas están mejor y ahí está la famosa prima de riesgo para demostrarlo. Sigue alta, pero ya baja de los 400 y hay más confianza de las agencias de calificación. Por eso es irresponsable convocar una huelga general ahora y por eso se ha demostrado prudente ver el momento en el que se pide la ayuda europea.
Hay un hecho cierto. Europa es el paraguas en el que todos queremos estar, pero siempre y cuando sea un club de apoyo y confianza, un club donde se apuesta por apoyar a los socios que tienen problemas y por castigar, por qué no, a quienes no ejercen la responsabilidad. Pero Europa no puede ser el imperio de un país, el ordeno y mando de una gobernante. Es evidente que hay que superar esta crisis y que después de ella hay un nuevo tiempo en el que hay que sentar muchas bases. Europa será fuerte si los países que la integran lo son, si la unión hace de verdad la fuerza… Si la UE prosigue por el camino de la desconfianza y de apretar las tuercas a quienes, como España, tratan ahora de hacer las cosas bien, estará firmando su sentencia final porque será un proyecto basado en la reticencia y en la desconfianza y con estos factores el fracaso, tarde o temprano, será irremediable.
Puede ser que Mariano Rajoy haya acertado en retrasar al máximo la petición oficial de ayuda o el rescate,pero eso no evita que la mayor parte de los ciudadanos le veamos como un presidente con poco pulso y muy dubitativo.No es un hombre claro porque nunca se sabe muy bien lo que quiere decir y cuando niega algo en realidad lo está afirmando.Esa no es la cualidad de un político que debe dar la cara para explicar lo que hace,como lo hace y por qué lo hace.Rajoy es poco amigo de dar explicaciones sobre lo que hace lo que lo convierte en un político autoritario.Si España tiene que ganar confianza los españoles tendremos que tener confianza en nuestro presidente y hoy por hoy eso no se da.