Chinchar, pero sin pasarse.

Semanas antes del comienzo de la campaña escribía que lo deseable era que los partidos se volcasen en explicar a los electores dónde estamos y hacia dónde vamos, y que se aparcaran por esta vez muchos de los elementos tradicionales de las campañas electorales. Obviamente no se pueden eliminar determinados roces, porque son la «salsa» de la campaña, pero desgraciadamente hay quien se empeña en dar la nota y sacar los pies fuera del tiesto.
Que Rubalcaba ayer se fuera a Mahón a defender la apuesta socialista por la energía renovable, diciendo que a Rajoy lo que le gusta es el uranio, una patochada que sólo pone en evidencia a quien lo dice… Que a Rajoy se le caliente la boca y comprometa la revalorización de las pensiones con la incertidumbre que hay, no deja de ser una de esas promesas que pueden darle algún que otro disgusto… Que Llamazares diga que lo que hay que hacer es aumentar el gasto público, habla por sí mismo. Son lides propios de estos días, pero nada tienen que ver con las aberraciones y el mal gusto.
Pero hay casos muy diferentes. El PSC se vio ayer obligado a retirar un video en el que se denunciaban los recortes en sanidad de la Generalitat con un enfermo en estado terminal, otra salida de tono, sin duda más grave que la del niño rico-niño pobre, del comienzo de la campaña… En el PP, una senadora suplente de Mallorca ha dimitido de todos sus cargos por colgar en su perfil de facebook un montaje de Carme Chacón de un mal gusto que espanta,… y en Madrid a uno de los altos cargos de Gallardón, le ha costado el puesto el uso chabacano de su twitter, arremetiendo con insultos y descalificaciones contra el adversario.
Estas situaciones no benefician a nadie. A los autores les cuesta el puesto y la descalificación pública. A sus partidos los pone en la picota y a los ciudadanos maldita la gracia que les hace que jueguen con todo esto, cuando el país está en un estadio de pseudoemergencia.
Es un hecho que las redes sociales han irrumpido con fuerza en la campaña y echan humo cada vez que hay un debate o cuando un político tiene un desliz. Los partidos nacionales han puesto a trabajar a potentes equipos en redes, conscientes del seguimiento y la notoriedad que están adquiriendo. En muchos casos es la única forma de contactar con los jóvenes, y aunque es un sistema manifiestamente mejorable, es lo que hay y hay que saber utilizarlo.
Personalmente, creo en las redes, creo en este nuevo sistema de comunicación sorprendente, atractivo, personal, dinámico, fresco, intuitivo, rápido, universal, activo,… y muchos calificativos más. Son sus detractores quienes no los conocen, no saben las posibilidades que ofrecen y prefieren anclarse en lo tradicional. Su peligro en la política, es el uso abusivo por políticos oportunistas que se suman a las redes para ampararse en una mal libertad, cuyo mal uso puede traer grandes disgustos.
La medida del PP de apartar públicamente a quienes las han mal utilizado, es ejemplarizante y muy positiva, porque demuestra que hay sensibilidad hacia una nueva forma de comunicarse, que además de romper fronteras y permitirá abordar un tiempo nuevo. Habrá que estar muy atentos a los próximos tweets.

1 comentario

  1. El problema de los políticos es que todo lo consideran un juguete y se creen que por estar en una lista de un partido o tener la confianza de uno de sus mandones, ya tiene manos libres para hacer lo que les da la gana.Internet es el refugio ideal para todos estos listillos que presumen además de algo que no conocen y que termina por ser su final en la actividad,como ya hemos visto en esta campaña.Son pocos los políticos que creen de verdad en las redes sociales y en todo lo que se puede hacer en ellas y con ellas.Esos políticos tienen camino andado porque al final el sistema se va a imponer y en unos pocos años veremos que van a ser el eje de buena parte de los mensajes y de la comunicación política.El único peligro que tienen las redes es que la política acabe entrando para regular su buen funcionamiento,porque el día que eso ocurra se las cargarán definitivamente.

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