El ejercicio político responsable .

Sinceramente no sé si se trata de una buena señal o el producto de aplicar el sentido común a la política, pero hay que reconocer que el anuncio ayer por parte del portavoz del Govern de la Generalitat, Francesc Homs, de que Cataluña finalmente aplicará el copago farmacéutico aprobado por el Gobierno de la Nación, permite un respiro en el difícil y complejo mundo de las autonomías. El PNV, siempre mucho menos responsable que CiU, mantiene que no aplicará la norma en Euskadi, sin duda en el intento de mantener ese toque de diferencialidad que los nacionalismos practican para engordar su ego y mantener la distancia con los asuntos de Estado.

El gesto de la Generalitat es muy positivo, porque el responsable de salud de gobierno catalán, Boi Ruiz, había anunciado que la Generalitat no acataría la norma estatal. Sonaba extraño este anuncio, porque hay que reconocer que Cataluña ha ido por delante siempre a la hora de tomar medidas de ajuste valientes, incluso por delante de las que ha tomado el Gobierno de la Nación.

¿Por qué es especialmente importante esta decisión de la Generalitat? Pues lo es porque las grandes dudas de Europa sobre España radican en la forma en la que se articula el Estado Autonómico y por el gasto que éste genera. Es la sanidad, como ayer comentaba, el mayor problema que tenemos en España y exige una acción coordinada para buscar soluciones. No puede ser que medidas que influyan en la racionalidad de gasto, sean tomadas a la ligera por responsables políticos, dando la imagen de que en nuestro país cada uno va a lo suyo y manteniendo la incertidumbre sobre la responsabilidad de las gobernantes y su apuesta por adoptar medidas de futuro.

Ya sabemos que CiU suele “tensar” la cuerda en muchas ocasiones, pero reconozcamos que cuando han sido temas de Estado ha arrimado el hombro o, como se ha demostrado tras el nefasto tripartido, no le ha temblado el pulso para ir por delante en la toma de decisiones. En el juego político tiene su lógica mantener las diferencias, apostar por los modelos diferentes, pero no es de recibo que en los asuntos sensibles y de referencia, se adopten posiciones maximalistas que llevan al peligro de la ruptura. A nadie se le escapa la dificultad del momento, el extremo cuidado que hay que tener con la aplicación de las medidas y la imperiosa necesidad de demostrar que las autonomías suman y no sólo gastan. Por eso esta decisión de CiU suma, mientras que el PNV sigue dando la de cal y la de arena y sólo esta dispuesto a colaborar con los asuntos que afectan al terrorismo. Para ellos, lamentablemente, la rentabilidad electoral es lo único que cuenta. 

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