La financiación y sostenibilidad de nuestro sistema sanitario podríamos decir que es “la madre de todos los debates”. Lo mínimo que se “toque” de lo que tenemos hoy, produce una furibunda, a veces una histérica reacción de la izquierda, anunciando todo tipo de cataclismos sobre el estado del bienestar. Y no… La sanidad, como todo, debe adaptarse a la situación que tenemos y personalmente prefiero una sanidad más eficaz, aunque nos cueste un poco más al bolsillo, que una sanidad artificiosamente sostenida que acabará por deteriorarse irremediablemente. Algo de esto ya está pasando y el resultado ya lo estamos padeciendo todos.
Ayer Ana Mato, la Ministra de Sanidad, denunció que del cruce de datos hecho con Hacienda para la entrada en funcionamiento del nuevo copago farmaceútico, se ha descubierto que alrededor de 200.000 personas utilizan fraudulentamente la tarjeta de pensionista para adquirir fármacos de forma gratuíta. Digamos que ya tenemos el primer efecto beneficioso del nuevo copago, que con sus muchas imperfecciones, que sin duda las tiene, reconducirá una situación de justicia, porque nunca he llegado a entender por qué un pensionista que cobra la pensión máxima tiene la farmacia gratis y un parado con mínima ayuda o sin ayuda, ha de pagar el 40% de los fármacos que adquiere… De esto no he escuchado decir nada a esta izquierda a veces tan inmovilista, que disfraza de estado del bienestar situaciones que nunca ha querido abordar porque sabe que le supondría un desgaste importante en término de votos.
El fraude en España, desgraciadamente, abunda más de lo que sería deseable. Quien lo practica está poniendo en riesgo el sistema y está arrastrando a toda la sociedad en la que vive. Estamos donde estamos, en buena medida porque saltarse las normas ha sido un deporte nacional en amplios sectores sociales, y porque la práctica de todas estas estratagemas que se saltan al fisco, han sido vistas como una pequeña “heroicidad”. Nada es gratis, todo hay que pagarlo siempre y quienes piensan que consiguen las cosas gratis no quieren saber que lo que están haciendo es robándonos a todos… De aquellos barros estos lodos, y hoy nos lamentamos de las dificultades que tenemos. Se han detectado 200.000 casos de fraude en la farmacia, pero a buen seguro que hay muchos más. Lo malo es que la detección de estos casos es insuficiente para asegurar la sostenibilidad de un buen sistema sanitario que no nos podemos permitir perder. La sanidad exige un uso racional y una financiación adecuada, porque en caso contrario los nuevos avances no entrarán a formar parte de nuestro sistema, porque baja el dinero para la investigación, baja el dinero para la farmacia y se reducen las pruebas diagnósticas… Pierde el enfermo; perdemos todos. La situación es grave y exige medidas firmes y responsables, medidas que aseguren la sanidad en óptimas condiciones y la única solución es pactar entre todos un sistema posible, alejado de los convencionalismos políticos y dispuesto a afrontar el futuro. Para ello hay que sacar la sanidad de la batalla partidaria y actuar con responsabilidad, criterio y con ortodoxia técnica y clínica. Todo lo contrario de lo que pasa ahora. ¿Sabrán nuestros políticos alguna vez estar a la altura de las circunstancias?…