Manifestar un profundo pesar por el dolor causado por las acciones armadas de ETA y reconocer que las declaraciones de los abertzales en relación a los atentados pueden haber resultado un tanto insensibles, no significa nada… Son palabras huecas, vacías; el documento “Viento de solución”, que los batasunos presentaron ayer en el Kursaal de San Sebastián es una verdadera tomadura de pelo a los españoles.
Bajo la apariencia de la piel de cordero, la izquierda abertzale reitera que la paz no está garantizada y se despacha con argumentos como la equiparación de las víctimas de ETA con las del “aparato represivo” de los estados español y francés. Se atreven a proponer soluciones con un lenguaje insólito y un contenido inaceptable, como pedir a los gobiernos español y francés “deshacerse o reeducar los operativos armados y represivos creados para el conflicto”.
El mal denominado «proceso de paz» en Euskadi encontró el amparo del Tribunal Constitucional al abrir las puertas a la presencia de las filiales de Batasuna y ETA en las instituciones. El mal estaba hecho y como en España sí se respeta el Estado de Derecho, hay que asumirlo y tratar de hacer de la necesidad virtud. No lo ponen fácil y las provocaciones de Amaiur en el Congreso son una evidencia. Pero la virtud de los demócratas es la ley, aguantar y buscar los resquicios legales para defender el Estado Democrático, aislar a los violentos y sus cómplices y poner las cosas en su exacto sitio. Lo que no se puede hacer es convertir a estos elementos en víctimas y tratar de asfixiar al Gobierno con propuestas de ilegalización como las lanzadas por UPyD, que sólo sirven en el fondo para hacerles el juego, con la excusa de que el Gobierno tiene contradicciones, y volver a abrirles la puerta de la calle. Lo efectivo es la unidad de los demócratas y trabajar dentro de las Normas, de las reglas del juego de las que nos hemos dotado y estoy segura de que finalmente se impondrá la cordura y se podrá actuar sin darles la oportunidad de ejerecer el victimismo frente al Estado, algo en lo que son unos auténticos maestros.
La careta se la quitan con comunicados como el de ayer domingo, donde no piden que ETA entregue las armas, donde no piden perdón a las víctimas, donde insisten en las posiciones de autodeterminación, en cuestionar las leyes que ellos sin embargo utilizan con un descaro increíble o en asegurar que la paz no está garantizada. Ya no engañan a nadie, sólo alientan a los convencidos del entorno batasuno. Lamentar el dolor de las víctimas, son simplemente lágrimas de cocodrilo.
Qué bueno Mireia y que razón tienes en todo lo que dices.Estos radicales batasunos están preparando las elecciones en el país vasco y por eso quieren hacerse presentes en la vida política de aquel territorio.Hay que esperar que los demócratas no caigan en la trampa y comiencen a aislarles en sus contradicciones y en sus mentiras.Esa es la forma de vencerles porque si son la victima pueden encontrar las simpatías de los sectores más débiles de la sociedad vasca.Muy buena tu reflexión de hoy.Enhorabuena.