La importancia de no mentir.

Rajoy fue demoledoramente claro ayer en Roma: “Es un momento difícil, creo que la gente entiende las decisiones y lo que tenemos que hacer. Con los Presupuestos habrá mayores recortes del gasto. Menos las pensiones, todas las demás partidas las hemos bajado o las podemos bajar. Este año será difícil para España, es bueno que todos seamos conscientes. El resultado de las reformas no se verá a corto plazo, pero a los que tengan dudas hay que decirles que estamos poniendo las bases para el futuro”. Más claro agua. Rajoy ha decidio “agarrar el toro por los cuernos” y plantarle cara a la crisis y eso supone tomar medidas y sobre todo decir la verdad.
Con los datos conocidos ayer, en los que la UE fija una caída del PIB en España este año del 1%, no hay muchas razones para ver abiertas las puertas a la esperanza. Por eso hay que ser conscientes de que esta no será una travesía corta, que exigirá propuestas muy duras y que nos obligará a empobrecernos un poco más. Estamos pagando alegrías pasadas, alegrías que pudieron ser ejecutadas por unos u otros gobiernos, pero que a la larga fueron también bendecidas por el conjunto de la sociedad. Lógico es que ahora el cinturón nos lo apretemos todos.
Sin embargo, hay que alabar la sensibilidad del Gobierno por tratar de aliviar la situación y ahí está la propuesta que hoy aprobará el Consejo de Ministros para que los proveedores cobren la deuda de las administraciones o el anuncio del proceso de dación en pago; es decir entregar la vivienda para saldar la hipoteca a la que no se puede hacer frente en condiciones extremas, que aunque todavía tiene camino por recorrer, tiene un gran significado que el Gobierno haya hecho públicas sus intenciones en el Parlamento, lo que indica que se trabajará en él y vendrá a aliviar a casi 150.000 familias. Esta ha sido una reivindicación general de la izquierda que un gobierno de izquierdas ha sido incapaz de abordar y que pondrá en marcha un gobierno de centro derecha. Significativo, ¿no?…
Si en todo este panorama Bruselas es sensible a la petición española de que se suavice el 4,4% de objetivo de déficit para este año y nos permite unas décimas más, está claro que a finales de este año tendremos un país más aliviado en el que se habrán aplicado las reformas más profundas de muchísimas décadas. Ayer el primer ministro italiano se mostró impresionado por el volumen y la profundidad de las reformas puestas en marcha en España, lo que indica un evidente reconocimiento a la tarea del Gobierno y el mensaje implícito a todos los organismos europeos de que en nuestro país no hay un gobierno comparsa, sino un Gobierno que ha decidido asumir su responsabilidad y afrontar los pasos necesarios para salir de la crisis, aunque tenga un coste popular muy importante… Desde luego, dentro del negro panorama que tenemos, es una señal de luz al final del túnel. 

2 comentarios

  1. Si el PSOE gobernara y presentara los presupuestos el 30 de marzo, hubieras montado en cólera, acusando al PSOE de poco patriotismo, de hundir al país y de retrasar tanta agonía.

  2. No soy de la cuerda de Rajoy, pero es muy cierto que se… ¿agradece? la sinceridad y poner los pies en el suelo.
    Ahora -es mi punto de vista- tiene que asumir que es inasumible la bolsa de fraude y ser consecuente. Para ser consecuente -¡qué fácil es que lo diga un pobre funcionario!- tiene que poner la maquinaria estatal a funcionar con tal de recuperar la enorme bolsa de fraude que, si sale a flote, nos hará colocarnos en una senda inusitada hasta ahora.
    En este país hemos asumido la picaresca fiscal como animal de compañía, y eso nos empobrece como pueblo.
    No habría necesidad de recortes; no existiría la cuerda floja del cambalache deficitario; sólo existiría un enorme problema educacional en el que los más defraudadores al fisco son acólitos del PP, por mucho que les siente mal, los más defraudadores son simpatizantes peperos, y eso no le gusta a Rajoy, ni a Montoro ni a De Guindos.
    Bueno, pensado de otra manera, se puede decir que la gente sin conciencia busca acomodo en partido, digamos pues que en el PP encuentran acomodo los que se creen con más derechos que los demás.
    ¿Queda mejor así?
    No lo fomenten, pues. Aquí ha de retratarse todo quisque, y eso de dejar rienda suelta a la clase empresarial -salvedades hechas de la honrosa clase empresarial, que la hay- a la hora de determinar los ritmos de vida de un pueblo… pues no. Antes habrá que instrumentalizar lo que fuere para que no exista desigualdad en lo impositivo.
    Coherencia, eso lo primero, luego podremos dogmatizar al pueblo que carga con los costes de una crisis para la que no estaba preparado.
    Saludos

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