Aunque los dos candidatos socialistas reivindicaron la figura de Zapatero, una tiene la sensación de que de lo que se trataba en el Congreso de Sevilla era de enterrar su etapa, la que más daño ha causado a la organización. Tal vez por eso se impuso la figura de Rubalcaba, porque hay una mayoría que ya no quiere más experimentos y opta por la experiencia que puede ser la que tiene más posibilidades de devolver al partido a su senda habitual.
El PSOE sale roto del 38 Congreso y veremos si la nueva ejecutiva es capaz de soldar lo que parece tan dañado. Trabajo no le va a faltar. Basta recordar que fue Carme Chacón quien en la campaña ofreció a Rubalcaba un cargo en la ejecutiva si ella era elegida, lo que ahora se ha revelado como una operación de imagen, puesto que ella es la primera que no ha querido estar en la nueva ejecutiva ni en ningún órgano de decisión. Si a ello unimos la manifestación que hizo a muchos de los suyos de que “volveré a intentarlo”, se evidencia que habrá dentro del PSOE una línea crítica que seguramente ejercerá el todopoderoso PSC, que habrá que ver si no vuelve a las suyas de querer separarse y tener entidad propia al margen del partido.
Otro dato. Griñán preside el partido no por la generosidad de Rubalcaba, sino porque no queda más remedio. Sólo faltaba a un PSOE andaluz tremendamente debilitado y con las encuestas vaticinando la pérdida del feudo, que el candidato a Presidente de la Comunidad se quedara fuera de juego. Por eso, aunque Griñán jugó arteramente a Chacón y perdió, ha logrado mantenerse en la estructura, lo que muchos interpretamos como un guiño a no debilitar al propio candidato.
Por lo demás, el Congreso se movió en lo previsible, con llamamientos a la unidad, abrazos entre caras largas y ajustes de cuentas en largas sesiones negociadoras. Aunque muchas voces ayer aseguraron que tras el congreso ya no hay candidatos y todos son uno, no hay más que ver el gesto de muchos chaconistas que ni siquiera se quedaron a la jornada de clausura. Algo más que caras largas se vieron y no es para menos, porque en estos casos no hay medias tintas, o se gana o se pierde, y Chacón ha perdido y los suyos tendrán que hacer una travesía del desierto un tanto compleja, si es que la exministra quiere volver a intentarlo.
Al final, como se preveía, fue un congreso de nombres, de personas, aunque hay que reconocer que también hubo debates y resoluciones, que quedaron desdibujados por la batalla por la secretaría general. Claro, que si por resoluciones se entiende volver a los más viejos latiguillos de demonizar a la derecha, atacar a la izquierda, recordar a los abuelos de la Guerra Civil o atacar a Merkel, la verdad es que no se aportaron muchas novedades. Es como resistirse a entender que los ciudadanos han acabado hartos de políticas nefastas y sólo volverán a ellos cuando presenten personas y programas creíbles. Los viejos atavismos ya no engañan a nadie y deben entenderlo cuanto antes… Por el bien de España, hay que desear el PSOE supere sus problemas en esta nueva etapa.
Los socialistas han optado por la solución menos mala y creo como tu que han premiado la experiencia.Lo que me he dado cuenta es que Carme Chacón no sabe perder y sus gestos y la actitud y las declaraciones de su equipo lo demuestra.Creo que era Txiqui Benegas quien decía que los congresos del Psoe se resuelven en congreso y medio y da toda la impresión de que eso es lo que puede pasar en esta ocasión.Se necesita mucha cintura para recomponer lo que está roto y esto da mucha vida al PP que tiene que realizar más ajustes y tomar mas duras medidas sin el acoso de un partido de oposición que está muy entretenido en sus peleas internas.