Anda un sector de la izquierda muy enfadado porque el juez estrella se sienta en el banquillo. Afronta ahora el segundo de los juicios que se siguen contra él por extralimitarse en sus funciones, aunque en esta ocasión el ruido mediático parte de que son grupos ultraderechistas los que le acusan por su proceso al franquismo. Antes era el sector más reaccionario de la derecha implicada en la caso Gürtel. Siempre hay razones para descalificar a quienes piden la administración de justicia, porque la persona a la que se juzga es un juez que ha hecho de la publicidad su mayor activo y que pretende en sus actuaciones tener las manos libres para todo.
Nadie ha puesto en duda la fructífera trayectoria de Baltasar Garzón en la lucha contra el terrorismo, como tampoco nadie le ha criticado duramente por los traspiés en la instrucción de casos muy importantes, que han dado al traste con los procesos con el consiguiente beneficio para algunos narcos. Como todo ser humano, en su trayectoria acumula éxitos y errores, pero ni los unos ni los otros deben influir a la hora de enfrentarse a la justicia como todo ciudadano.
Quienes cuestionan a la justicia y al estado democrático porque el juez se siente en el banquillo, no decían lo mismo cuando se juzgó a Javier Gómez de Liaño , claro que en este caso la causa era razonable, porque tuvo la desfachatez de actuar contra Prisa y eso hubo un tiempo en España que era materia tabú. El resultado es que con la colaboración de Garzón se le sentó en el banquillo y se trató de hundir su brillante carrera judicial… Pero Garzón es otra cosa. Siempre ha estado amparado por la izquierda política y su corte mediática y sus acciones han tenido una comprensión que otros jueces no han podido tener.
En el caso Gürtel se le juzga por permitir que se intervinieran las conversaciones entre los acusados y sus abogados defensores, un procedimiento extremo sólo permitido en casos muy especiales. El juez y sus defensores dicen que lo hizo porque sospechaba que los abogados eran parte de la trama y por tanto lo hacía por una buena causa. El argumento no puede ser más torticero, porque argumentar que se trasgrede la ley por una buena causa, es tanto como subrogarse la posesión de la verdad absoluta, incluso ser la propia ley… La justicia democrática lo que hace es precisamente lo contrario, otorgar la presunción de inocencia y amparar el derecho de demostrarlo. Con jueces que deciden a capricho cómo actuar para demostrar lo que creen, el sistema hace aguas. En cualquier caso también Garzón tiene presunción de inocencia y hay que esperar a que decidan los tribunales.
El mediático juez se ha entregado una vez más a la causa pública, buscando la existencia de juicios paralelos en la calle, juicios populistas que de antemano le han absuelto, en un intento de condicional la decisión de los profesionales de la judicatura.
Los jueces no deben ser estrellas mediáticas. Los jueces tienen la alta responsabilidad de buscar la verdad y proteger la ley. Su trabajo es lo importante y ellos no pueden ser más importantes que los asuntos que instruyen o juzgan. Garzón lo ha hecho sistemáticamente y da la impresión que en algunos casos se le ha ido la mano… Eso es precisamente lo que los tribunales deben dictaminar y para hacerlo, tendrán que actuar exactamente de forma opuesta a como ha trabajado Garzón, es decir, con discreción y con el respeto escrupuloso de las normas y de las garantías.
El Psoe ha sido quién repescó a Baltasar Garzón para las portadas de los periódicos,ya que lo utilizó para sus intereses y le demostró la importancia del populismo.Cómo Felipe González no le concedió todo el poder que reclamaba,decidió que la mejor manera de ganarse ese poder era siendo el más guay,el más popular,la persona imprescindible en todo proceso judicial importante.Garzón no ha sido un ejemplo de discreción,ni de trabajo intenso en la judicatura,ha sido un calculador a la hora de administrar las actuaciones y garantizar su presencia en las televisiones.Por eso procesa al franquismo y no procesa a Franco de milagro,aunque esté muerto.Traicionó a su compañero Liaño para ganarse el favor de Polanco y contra con el apoyo de El País y la prensa de la izquierda,que mantiene una defensa del juez inquebrantable,aunque haga lo que haga.Lo bueno que tienen estos procesos es que demuestran a estos superhombres que no pueden hacer lo que les de la gana y que la justicia es para todos.
No es que esté en desacuerdo con lo que habéis escrito ambos, pero se pueden plantear serias dudas racionales… y razonables, claro.
No es que exista presunción de inocencia para Garzón, lo que ya estoy llegando a pensar que todos tenemos una presunción de culpabilidad al centrarnos en un juez estrella sin ir al fondo de la cuestión:
-En el caso de la escuchas:
¿Todo vale con tal de proteger al culpable y reo manifiesto?
¿No son necesarios los abogados y asesores en general para proteger, blindar y eludir capitales, impuestos y demás zarandajas que nos traen en el actual contexto de fraude fiscal y economía manifiestamente sumergida?
En países desarrollados -el nuestro, por mucho que insistamos, no lo es- estas cuestiones se sustancian bajo la cuestión de Estado, que esa es la idea de la que andamos carentes en esta geografía. Lean ustedes, analicen lo que dicen de este caso en otros países… desarrollados, donde la partitocracia sólo existe donde debe quedarse. Aquí nos enzarzamos en dilemas basados en cuestiones partidiles.
Yo recuerdo que el juez Garzón puso a tarifar al gobierno de Felipe González con lo del GAL, parece que nos olvidamos de esto. Otra cosa es que luego dicte sentencias contra jueces que simpaticen con un partido u otro, pero esto es secundario, o debería de serlo.
Debemos aprender a dominar esa neurona partidil que siempre sacamos a pasear en esta cainita España.
Saludos.