«La experiencia es la madre de la ciencia»

Martes y 13. No es hoy día para los supersticiosos, pero sí el día que marcará el comienzo de la andadura del Congreso de los Diputados, que se constituirá esta mañana y elegirá a Jesús Posada como nuevo Presidente de la Cámara. A muchos ha sorprendido la designación de un hombre al que se le veía en las quinielas como uno de los de relleno, pero no como el que finalmente iba a ser elegido. Rajoy con este nombramiento, opta por un hombre experimentado y curtido en la política, que tendrá que dirigir en el Congreso la legislatura con la mayor amalgama de siglas que jamás tuvo la Cámara y que pese a la holgada mayoría del PP, tiene la difícil administración de una Amaiur que promete hacer ruido, porque los proetarras son verdaderos maestros en ello. Para contrarrestarlo, nada mejor que un hombre con temple, que tiene trayectoria y experiencia, fina ironía y que no levanta demasiados rechazos.
También la experiencia y el control en las relaciones políticas, ha primado a la hora de designar a Pio García Escudero para presidir el Senado. Quien ha sido látigo de Zapatero en los plenos de control al Gobierno, pasa ahora a dirigir la Cámara Alta, que debería acometer la imprescindible reforma para tener un papel definido en la política española. Le acompaña como Vice-Presidente primero otro hombre de larga trayectoria y experiencia negociadora, Juan José Lucas. Y todos ellos tienen en común algo: que su carrera política no se entiende sin su paso por Castilla y León, pues si Posada y Lucas han sido presidentes de la comunidad, García Escudero se forjó con José María Aznar también en Castilla y León, en el área de Cultura, donde desde la Dirección General de Patrimonio acometió importantes proyectos y sobre todo, se bregó en la gestión política, paso previo para acompañar a Aznar en su trayectoria posterior en Madrid.
Mariano Rajoy ha desvelado sus primeras cartas y de paso parece que da mensajes por descarte, como los de Ana Pastor, Alberto Ruiz Gallardón o Esteban González Pons. Al no entrar ninguno de ellos en los puestos de mesa y portavocía de las Cámaras, parece que podrían tener papel en el futuro Gobierno de España, por lo que poco a poco vamos viendo que se perfila un equipo de fieles, personas con contrastada experiencia en la gestión y con capacidad de negociación. No puede ser de otra manera en una legislatura tan cómoda en la matemática parlamentaria, pero tan compleja a la hora de tomar decisiones. Y es que no sirve sólo el apoyo de los propios, sino que se necesita el máximo consenso. La declaración ayer de Marcelino Iglesias, que reapareció tras el noqueo electoral, de que a Rajoy se le ha acabado «el tiempo de las vaguedades e indefiniciones», revela que no pondrán las cosas nada fáciles; que la piel de cordero de que se tendía una mano a la colaboración, era una simple declaración de intenciones para dar paso a la realidad de una oposición pura y dura en la que, por lo menos a priori, parece que no se facilitarán demasiado la toma de determinadas decisiones.
Las Cámaras alzan el telón. Lo hacen tarde, porque desde julio en que se anunciaron las elecciones, se ha perdido un tiempo precioso, imprescindible, que ahora habrá que tratar de recuperar… Todos los españoles deberíamos desear éxito al Gobierno, porque no será solo el bien para el PP, será el bien para todos los  ciudadanos… y 5 millones de parados tienen derecho a tener esperanza.  

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