Si están, que nos respeten.

Arranca la X Legislatura con la constitución del Congreso y del Senado. Inmediatamente comenzarán las consultas del Rey y la semana que viene tendremos nuevo Gobierno. No están las cosas nada fáciles, pues algunos datos que conocíamos ayer son muy preocupantes, como la caída del PIB a los niveles de 2002 y varios indicadores que hablan de que estamos en recesión o muy cerquita de ella… Mariano Rajoy hereda España hecha unos zorros y tiene por delante la titánica tarea de resolverlo. Si lo hace, pasará a la historia como el gran Presidente que todos necesitamos; si desgraciadamente no lo consigue, entonces da igual como pase a la historia, porque habremos todos los españoles.
Lo deseable es que sus señorías, los llamados «padres de la patria», se pongan a trabajar y lo hagan de forma seria y rigurosa, dejando a un lado las triquiñuelas y tejemanejes a los que ayer asistíamos en el momento de la constitución del Congreso. Amaiur se “olvidó” de que tenía un escaño por Navarra para poner en marcha el atajo legal que le permite tener grupo propio. Es un hecho que todos los partidos nacionales, menos IU, abogaron por aplicar el reglamento a rajatabla, pero a la hora de la verdad nadie quiere líos…
Lo que sí fue un lío fueron las fórmulas de la toma de posesión. Del “si juro” o “sí prometo”, hemos pasado a toda una retahila de fórmulas de lo más artificial, que estoy convencida sólo tienen por objeto llamar la atención de los periodistas y salir en los informativos o al día siguiente en los periódicos. Ahora se promete “por imperativo legal”, o “sin renunciar a mis convicciones republicanas” o “hasta que tengamos nuestra propia Constitución”. Cayo Lara, que cada día busca una para hacerse notar, fue quien no renunció a sus convicciones republicanas, y Alfred Bosch, de ERC, quien espera tener Constitución propia… Hay que ver cuánto se usa el contenido y las oportunidades que ofrece la Constitución para atacar todo lo que ella consagra. ¡Así son las cosas!
Creo que debe ser un orgullo poder ser diputado en el Congreso, representar a los ciudadanos en la Cámara donde se debaten las leyes que afectan a todos los españoles. Es un contrasentido formar parte de una Cámara en la que no se cree y a la que no se respeta y lo que es peor, es una falta de respeto a los españoles que han aceptado las reglas democráticas para elegirlas. Al Congreso hay que ir a trabajar, a defender los postulados de cada cual y del resultado del debate, tener la luz. No hace falta compartir las mismas ideas, pero sí parece lógico tener un punto de partida común, una muestra de que allí se está por convicción, porque hay certeza de que lo que ahí se hace, tiene valor. Comenzar un mandato con fórmulas ya quemadas, que se modifican para seguir llamando la atención, demuestra que hay quien va sólo por el afán de notoriedad, con dudoso interés por el bien común y con nulo respeto por las reglas que mayoritariamente hemos aprobado los españoles… Esperemos que ya hayan satisfecho su tiempo de reclamo, sus renglones en los medios de comunicación, y se dediquen a partir de este momento a trabajar en serio, porque en este envite, en esta décima legislatura, nos va a todos mucho. Ahora más que nunca es imprescindible deslindar el grano de la paja.     

1 comentario

  1. No te falta razón en lo que dices pero a cuenta de la transición en España se consienten las mamarrachadas de todos los grupúsculos que a cuenta de su región pretenden influir en toda la nación.Parece que quienes más van de demócratas y de defensores de la libertad son los primeros en poner pegas a la Carta Magna que es la que les consagra los derechos a los que se acogen y que con gran hipocresía dicen que lo hacen por imperativo legal.Si no fueramos un país de acomplejados estableceríamos unas normas de funcionamiento de las cámaras legislativas y serían de obligado cumplimiento.Sin embargo en nuestra nación pasa de todo y en el Congreso toman posesión como les da la gana y en el Senado se gastan cantidades grandes de dinero en utilizar otras lenguas,cuando todos nos entendemos en español.A lo mejor en la época de bonanza esta sería una cuestión discutible pero ahora,con la gran crisis que tenemos,es un dispendio que debería acabar cuanto antes.

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