Seguís estando aquí…

El tiempo lo cura todo. O casi todo… El tiempo nos hace más duros, curte y enseña, pero no hace desaparecer aquello verdaderamente importante. Los sentimientos y las personas siguen ahí y aunque todo parezca latente, siempre hay algo que lo dispara y lo vuelve a colocar a flor de piel. Hay huecos que no se cubren, vacíos que nunca se llenan, hay miradas que definitivamente se pierden…
Muchas veces es el calendario el que nos coloca frente a la realidad de una vida que corre, que vuela, que no se detiene a saborear los buenos momentos. Es el calendario el que nos marca un recuerdo, el que despierta un sentimiento que no se había ido, que parecía dormido porque la herida no puede estar siempre abierta, porque el sufrimiento hay que apagarlo y porque la vida hay que vivirla…
Hoy es Día de Santos y mañana de Difuntos, días de cementerio, de flores y honor a los nuestros, de oraciones perdidas y recuerdos imborrables. Días de mirar atrás con nostalgia, de sentir el escalofrío de los que tanto queríamos. Jamás voy al cementerio en este día, demasiada compañía,… pero me niego a criticar la tradición y sus tópicos porque los sentimientos son individuales y porque es imposible entrar en la mente de una persona, traspasar la fachada y comprobar lo que está en su corazón. Se siente en silencio, en una reflexión personal, en una lágrima perdida, en el calor de una flor sobre el témpano de una losa donde dicen que todo se acaba. Pero no es cierto, nada acaba, todo flota, se hace etéreo, está en el ambiente, en lo que rodea nuestras vidas. Nos da fuerza y ánimo, nos empuja en los momentos difíciles y nos tiende la mano para ayudarnos a levantar tantas veces como caemos y seguiremos cayendo.
El frío de la tarde en el norte palentino es el mismo que sentía de niña cuando los míos estaban aquí, cuando estos días me parecían lejanos en experiencia y olían a leña quemada, a animada charla del reencuentro familiar, a taza de café o de chocolate caliente, a sabor de buñuelos y dulces, a oración y a dolor a veces no demasiado bien comprendido. Aquellos recuerdos se funden con la realidad que nos impone la vida con el paso inexorable de los años, con la tremenda realidad de las ausencias que son aceptadas, aunque difícilmente comprendidas.
Pasan los años y avanza la vida. Caen las hojas de los árboles y las del calendario. Resbalan las lágrimas de los recuerdos, de las ausencias que se sienten todos y cada uno de los días. Hoy y siempre están aquí, a mi lado, los siento. Son parte de mi vida, su legado mi gran apoyo y por eso yo hoy estoy aquí, con ellos.

2 comentarios

  1. TE COMPRENDO PERFECTAMENTE, SE VAN DE ESTE MUNDO, PERO NO DE NUESTRO CORAZON, NI DE NUESTRO RECUERDO, QUE DARIAMOS POR UN ABRAZO, DE ESE QUE YA NO ESTA. PERO LA VIDA SIGUE Y HAY QUE VIVIRLA, MEJOR O PEOR, PERO HAY QUE SEGUIR. UN ABRAZO MUY FUERTE. SOLE.

  2. Es muy bello lo que dices porque son sentimientos que nacen de lo más profundo del corazón.Tienes razón en que quienes nos faltan estarán siempre entre nosotros. Frente a la americanada del halloween, esta nuestra tradicional fiesta de los Santos,que tanto traen a nuestros recuerdos.

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