Escuchar a Zapatero decir que asume la responsabilidad de los 5 millones de parados que hay en España, provoca irritación. A mí me la provoca. Me parece un ejercicio de lo más cínico, que sólo persigue “liberar” de la carga al candidato Rubalcaba. Está bien que los políticos reconozcan sus fallos, pero no hacerlo a tiempo y cuando la rectificación es imposible, no sirve absolutamente para nada. Si Zapatero, como hicieron dirigentes de otros países, hubiera sido capaz de ver lo que todos veían y poner remedios cuando nos alertaban de lo que se venía encima, las cosas en España hubieran sido muy diferentes. Nadie dice que no hubiera habido crisis, porque es algo que está muy por encima de nosotros, pero hoy llevaríamos casi dos años con la aplicación de medidas de muy distinto tipo, que nos permitirían tener más trabajo y mirar al futuro con más optimismo.
Es indignante y un insulto a todos los españoles, que Rubalcaba se quiera desmarcar de las políticas del desastre que se han venido practicando en España. Es reírse de los ciudadanos e insinuar que somos incapaces de ver mas allá de nuestras narices, porque no olvidemos que este señor ha sido el “vice-todo” en el Gobierno y el más acérrimo defensor de las políticas practicadas por Zapatero. Ya va siendo hora de que muchos políticos dejen de considerarnos meros comparsas y nos traten como a personas adultas y formadas, que son las que constituyen el núcleo fundamental del cuerpo social del país.
Las cosas están mal. La pirueta sin sentido y hasta un poco suicida que Papandreu ha hecho al anunciar un referéndum para que los griegos se pronuncien sobre el rescate al país, ha desatado otra nueva tormenta que nos demuestra que todo está en el aire. De esta forma, a quienes coge más débiles, es a quienes hace un daño tremendo. La bolsa cayó ayer más de 4 puntos y la prima de riesgo volvió a dispararse por encima de los 350. Papandreu no sólo pone a Grecia al borde del abismo que supone abandonar el euro y acometer un saneamiento propio por la vía del caótico libre albedrío, es que pone en peligro la estabilidad de la moneda europea y la fortaleza del continente. La situación griega debe ser abordada sin demora, porque el país hace aguas y está al borde del caos. Los intereses del primer ministro griego, personales y ajenos a los del país heleno y a los comunitarios, dan una vuelta de tuerca a la ya difícil situación de equilibrio que propician las delicadas situaciones de Italia y España, y la intervención de cualquiera de estos dos países, o de los dos, son palabras mayores.
¡Vaya herencia que se dispone a recibir el PP! Una situación técnica de muy difícil comprensión que requerirá salidas muy, pero que muy especializadas. Está visto que como dice el refrán, “a perro flaco, todo son pulgas”.
Que se reconozca un error cuando no tiene remedio es una prueba más de que hay que pedir responsabilidades por el ejercicio del poder.Hay errores y errores y provocar 5 millones de parados en una nación es de tal gravedad que debería significar una reprimenda para su causante,la inhabilitación para el ejercicio de la vida pública o cualquier tipo de sanción.Ahora Zapatero va y dice que se siente responsable,pero se retira como si con él no fuera el tema y a vivir sin preocupaciones.El que la hace tiene que pagarla y dejarnos ya de asuntos de corrupción y otras cosas,porque hundir el país como lo ha hecho él es algo que no debería tener perdón.