La seña de identidad del nacionalismo es ya la del perfecto victimista; incluso llegar a más (o Mas), es decir, hacerse la víctima para provocar el rechazo. Si un Ministro como el Defensa dice algo tan sensato como que el ejercito moderno no cae en provocaciones, el nacionalismo se erige en el provocador al que aludía el Ministro; si se inaugura el AVE a Figueres y se dice que es un gran avance en Catalunya, enseguida se apela a un acto de justicia y no a la concesión de un privilegio. (Claro, que nadie había hablado de privilegios o de concesiones en este asunto)… Es el arte de ponerse la venda antes de la herida, de sentirse agraviado en todo momento. Como diría un castizo, «es el arte de ser el niño en el bautizo, novio en la boda y muerto en el entierro».
Hemos comenzado el año tal y como lo habíamos acabado, con el protagonismo y las ganas de llamar la atención de los nacionalistas; y si no le toca ser protagonista, se lo hace. Todo al servicio de exhibir ante su parroquia un sentimiento de agravio lacerante, con tal de encontrar justificaciones de que son atacados. Podría decirse que, incluso, “porque el Pisuerga pasa por Valladolid”, todo para justificar el referendum secesionista.
He pasado las Navidades en Barcelona y me he encontrado con la maravillosa ciudad de siempre. He hablado en catalán con la misma normalidad que lo he hecho siempre, me he sentido querida y acogida. Reconozco que sí he visto más crispación, más agitación en el debate, más señas de identidad catalana, sin duda porque se impone un nacionalismo sin complejos que maneja toda una corte mediática y aboga por el pensamiento único. Pero también he vuelto a sentir el carácter emprendedor y cosmopolita de una ciudad, que confío en que no se deje embaucar por la mentira y por el sueño que sólo es posible en la mente de un grupo de dirigentes iluminados.
Confío en que pueda seguir volviendo a mi tierra en calidad de catalana y española, que para mi, como para muchos, es lo mismo. Sigo apostando por el «juntos sumamos y valemos más», y como bien expresó ayer el Presidente del Gobierno, por acometer proyectos juntos que como el AVE, están para unir y comunicar a las personas. Sin fronteras, sin límites… ¿Entenderá y respetará Mas esta forma de pensar que tenemos miles, millones, de catalanes?…
Totalmente de acuerdo contigo Mireia. Ahora bien, yo ya llevo tiempo haciéndome la pregunta del millón: Todos estamos de acuerdo en el diagnóstico de la enfermedad que padece la clase política nacionalista radical catalana. Que todo sigue igual, -como bien dices-, es evidente, por las proclamas y desafíos independentista que suceden a diario. Y la pregunta es: ¿es acertado que el Gobierno de la Nación siga tendiendo la mano, en pro de la unidad, la integración y el diálogo, como está haciendo el Presidente Rajoy, y por extensión el resto del Gobierno?. La respuesta debe ser afirmativa. Parece lo más razonable, si se quiere dejar en evidencia a los que quieren salirse del marzo constitucional, «a lo me cago en diez» (con perdón de la expresión). Pero ahondando más en el problema, la siguiente pregunta que me hago y te hago, es ¿Hasta cuando?. Hasta cuando vamos a seguir con la política de mano tendida, si la respuesta es cada día más provocadora y desafiante por parte del Gobierno Catalán al Gobierno Español. En algún momento, habrá que decir basta ya, dar el puñetazo de autoridad encima de la mesa, y aplicar las disposiciones constitucionales previstas para estos casos de manifiesta rebeldía, insumisión y claro desacato al orden constitucionalmente establecido. En algún momento, habrá que pensar, -por más que nos pese-, las disposiciones constitucionales prensistas, y aplicar la suspensión de la Comunidad Autónoma catalana, en tanto que todo parece indicar a que nos aproximamos irremisiblemente a un órdago al Estado Español de tanta magnitud como significa el planteamiento secesionista que sin disimulo alguno nos anuncian desde cataluña sus sesudos gobernantes de CIU Y ERC.
¿¿¿ HASTA CUANDO, PREGUNTO UNA VEZ MAS ????
Yo estoy de acuerdo con el amigo Felipe.Ya está bien de dar cuartel siempre a los mismos y andar con pies de plomo siempre con los mismos.Si los políticos están demostrando que tienen dos varas de medir,lo hacen con especial dedicacion en Cataluña,donde nadie se atreve a levantar la voz y se les permite no aplicar la legislación vigente que se obliga al resto de las regiones.Ya hemos visto que tanta cautela solo lleva a que se crezcan más y sean mucho más voraces.El gobierno de España que presume de actuar sin complejos y de hacer lo que tiene que hacer,tiene que echarle cojones y poner a los nacionalistas de Cataluña en su lugar porque el bicho sigue creciendo y habrá un momento en el que será imposible pararlo.