Hay un ambiente diferente en el Congreso de los Diputados. A falta de escuchar al PNV y a Amaiur y de conocer si falta alguna “esencia” por destapar, la gran mayoría de los grupos que hablaron ayer, en la 1ª jornada de la sesión de investidura de Mariano Rajoy, dejaron claro que van a ir a los suyo, pero a la vez que recogen el guante de que para salir de la crisis son necesarios todos, por lo que tratarán de encontrar acuerdos. Sólo la izquierda más de izquierdas, las minorías doctrinarias y alguna que otra salida de tono, como el momento en el que Duran i Lleida acusó a España de hacer más pobre a Cataluña, pusieron la nota discordante en una jornada marcada por el realismo y la sensatez.
Aunque la oposición se quiso agarrar a los tópicos de la inconcreción del candidato o de que se carga el estado del bienestar, una cosa quedó clara: Rajoy tiene un proyecto para España, con medidas concretas, tiene un partido que le respalda, siente el apoyo de los ciudadanos para acometer reformas, y está dispuesto a formar un gobierno con la seña de identidad del diálogo abierto y siempre dispuesto a decir la verdad aunque duela. Y no es poco tras un periodo de desgobierno y de sectarismo… Quiere un estilo nuevo, alejado de la crispación, y por eso no entró a ninguna de las provocaciones de la oposición, que las hubo. No será fácil hacerle perder los papeles, porque se le ve con seguridad, con decisión y con vocación de decir lo que piensa. Prueba de ello es que dijo que es partidario de la energía nuclear, que no reducirá la edad de jubilación, que no repondrá las bajas de los empleados públicos, que se acabaron las jubilaciones anticipadas o que se acabaron los puentes festivos.
Lo que no es lógico es criticar que no descendiera a medidas muy puntuales, muchas de ellas fruto del análisis de una documentación que todavía no ha visto y de la evolución cambiante de los mercados. Lo que parece claro es que en principio no quiere tocar los impuestos y que todo, absolutamente todos los medios, se pondrán al servicio del crecimiento económico y la generación de empleo. La izquierda dice que está muy cerca de los empresarios y emprendedores, y es que no puede ser de otra forma porque son los que generan riqueza y es el sector privado el que tiene que hacer la gran apuesta y la gran aportación para salir adelante.
No es justo tacharle de inconcreto, porque un candidato que anuncia un recorte del déficit público en un año en 16.500 millones, está diciendo que la feria se ha acabado, que los gastos superfluos han pasado a mejor vida y que hay que ajustarse el cinturón. Su compromiso con descongelar las pensiones es una concesión a su promesa electoral y un respiro para quienes viven con una exigua cantidad todos los meses. Aumentar el bachillerato un año, reformar las televisiones públicas, renovar los órganos del Estado pendientes o la nueva ronda de fusiones en las entidades financieras, son parte de un paquete de medidas que pronto serán realidad. Hay programa y hay proyecto… Y a partir de mañana hay nuevo Gobierno.
Está en marcha, pero aún no está pergeñado: cuesta: es liquidar un manual que ha estado en uso 60 años.
Ya tenemos cosas: la Cumbre del 9 de Diciembre: los déficits estructurales no podrán sobre pasar el -0,5% anual, eso es fuerte y ya va a misa, y tendrá consecuencias. El pasado día 15 Mr. Dragui ya la apuntó: la inevitabilidad de una contracción debido a los efectos de las medidas que van a adoptase para reducir los déficits; en realidad no es eso, en realidad no es eso.
‘Recesión’: no se crecerá, o se crecerá muy poco, y el crecimiento se verá dificultado, eso, dijo el Presidente del BCE, se soluciona con reformas estructurales: realizando reformas estructurales se crecerá; no, tampoco es eso.
El Plan: entre reducir el déficit y que ello suponga una caída en el crecimiento o incrementar el déficit, o que no se reduzca y que el crecimiento sea ridículo o no se crezca en absoluto, la opción ni siquiera ha sido planteada. La ‘recesión es inevitable’ porque no es una nueva recesión, sino la continuación de lo que empezó en el 2007 tras haberse evaporado completamente todos los ecos de los Planes E y al no poder sostenerse por más tiempo la ficción de que la deuda total es pagable, lo que pone sobre la mesa la realidad de que las cosas están mucho más podridas de lo hasta ahora admitido.
No es una infección, se trata de una gangrena, y hay que amputar, aunque eso vaya a tener consecuencias tremendas: el Imperio debe estar lo más sano posible, lo más limpio posible, por lo que hay que sanear y limpiar, y entonces ‘los mercados’ recuperarán la confianza en (en este caso) el área euro: al haberse eliminado todo aquello que ahora estorba: el gasto no productivo, el gasto social que sea determinado como prescindible, la porquería de las entidades financieras, entidades financieras que no sean más que mera porquería, los gastos ineficiente. ‘¡Pobres ancianitas!’: ‘Es lo que hay’.
Crecer como consecuencia de las reformas estructurales que se aplicarán. Mmmmmmm. No se dice crecimiento respecto a qué ni con respecto a cuándo. Por decir algo: si en el 2005 el valor del índice resumen del bienestar y del bienhacer económico era 100 y hoy es de 75, si el 2020 el índice alcanza un valor de 60 habiendo tomado como 100 el valor actual, se habrá crecido: se habrá conseguido crecer ‘gracias a las reformas estructurales’ lo que sea que éstas sean. Pienso que los tiros van a ir por aquí.
El Plan. Y para que nos vayamos haciendo a la idea, las palabras de Mme. Chistine Lagarde, también el pasado Jueves: “Los esfuerzos para dar la vuelta a las sombrías perspectivas de la economía mundial deben comenzar por la zona euro” (El País 16.12.2011, Pág. 25). Mi lectura: todo está de pena pero hay que empezar por algún sitio ya que a la vez el problema no es abordable, y en Europa se dan dos características para empezar: se encuentra en medio del meollo y es una suma de problemas: los de cada país europeo. Empezar por Europa, pienso que USA viene después, y los BRICs nunca se han ido, y los MITSK ni siquiera han llegado.
…
De lo que dijo ayer el Sr. Presidente del Gobierno me quedo con lo que no dijo: menos gasto público, muchisísimo menos gasto público, lo que ocasionará una mayor caída en el no-crecimiento que ya iba a producirse en el 2012. A eso añádase la deuda -total- que España arrastra y las expectativas que se anticipan -¿estamos como en el 2002?-. ¿Reducir el desempleo?, bueno, con una excelente goma de borrar …
y otra alguien me explica quien coño le ha asesorado a Don Mariano en temas de volver a introducir la deduccion por vivienda? (por la verdad no tiene ni puta idea, pero ni puta idea oigan)
Bye Bye CHINA
Aunque los datos todavía no lo confirman, todo indica que, a día de hoy, la crisis de los países de la periferia de la Unión Europea ya ha contagiado a los del centro y ya se puede decir que la UE está en recesión. En los próximos días veremos si las autoridades europeas tienen el coraje de solucionar la crisis financiera o si el euro cae en el abismo de las monedas desaparecidas. En cualquier caso, lo que está claro es que Europa no va bien. Los últimos datos en Estados Unidos (entre los que figura creación de más de 100.000 empleos durante cinco meses consecutivos) parecen alejarlos de la temida recaída (o la crisis en forma de W) aunque las finanzas públicas americanas todavía son un caos que puede arrastrar al país al abismo y la dependencia financiera de Europa pone en peligro la posible recuperación.
En medio de toda esta incertidumbre económica, la semana pasada China dio a conocer dos datos interesantes que pasaron más o menos desapercibidos. Primero, se dio a conocer que el Banco Central de China abandonaba la política monetaria restrictiva de lucha contra la inflación y las burbujas inmobiliarias por una política expansiva. No se dieron explicaciones pero la lectura que muchos hicimos de ese cambio era que el Banco Central debía estar viendo algo muy feo en China, algo contra lo que se debía luchar urgentemente. No habían pasado ni 24 horas cuando apareció la segunda noticia: el PMI de China caía por debajo del 50% por primera vez desde Enero de 2009 (ver gráfico). El PMI es una encuesta a empresarios donde se les pregunta si las compras a su empresa han subido o han bajado. Estar por debajo de 50% significa que los directivos de empresas piensan que las cosas en China están empeorando.
¿Qué está pasando? Retrocedamos tres años: cuando empezó la crisis financiera en Estados Unidos, las autoridades chinas pensaron que se avecinaba una crisis mundial. Ahí, claramente, la clavaron. Dado que su crecimiento se basaba en la exportación, pensaron que una crisis generalizada perjudicaría su economía y, por lo tanto, pondría en peligro su modelo de crecimiento. En consecuencia, decidieron substituir la demanda exterior por un plan de expansión fiscal y puso en marcha lo que seguramente ha sido el mayor aumento del gasto público de la historia del planeta tierra. Se invirtió en infraestructuras en las zonas más pobres del país, se hicieron trenes de alta velocidad, carreteras que no iban a ninguna parte, puertos y aeropuertos, todo financiado por los bancos públicos propiedad del gobierno central. La inversión llego a ser del 49% del PIB (para que se hagan ustedes una idea, en un país normal, la inversión suele rondar el 20%).
Pues bien, los efectos de todo ese gasto masivo están llegando a su fin, lo que está llevando al paro a todo un tsunami de trabajadores de la construcción, un tsunami que está causando un malestar social cada día más amplio y cada vez más visible y menos disimulable. Al mismo tiempo, los créditos concedidos por bancos públicos para financiar todas esas infraestructuras les están ahogando y el país entero corre el riesgo de tener un sistema bancario lleno de zombies. El problema es que, como casi siempre, las inversiones públicas se realizan con criterios políticos y no económicos o de rentabilidad por lo, lamentablemente, una vez desaparecida la demanda que había generado su construcción, no generaba ni empleos no riqueza. A la gente que vive cerca de los aeropuertos de Ciudad Real, Lleida o Castellón, esta situación les resultará familiar. De hecho, también les resultará familiar el hecho de que los bancos que fueron obligados por las autoridades a financiar esas ruinosas infraestructuras tengan ahora problemas por mantenerse a flote.Vean, si no, la ruina en la que han quedado la Caja de Castilla la Mancha, la de ahorros del Mediterraneo -la CAM-, Caixa Catalunya o Caixa Galicia por poner unos ejemplos.
A todo esto hay que sumar la burbuja inmobiliaria. Desde que China abrió su economía al mundo en 1978, cientos de millones de ciudadanos emigraron del campo a la ciudad, creando una gran demanda de viviendas. Los aumentos de demanda eran tan constantes y tan grandes que la oferta no podía mantener el ritmo por lo que los precios se empezaron a disparar. Los aumentos de precios conllevaron la demanda especulativa (es decir, la gente que piensa que los pisos son una buena inversión “porque el ladrillo nunca baja, ¿les suena?). La especulación masiva no hizo más que contribuir al espiral de subidas de precios, construcción y promoción inmobiliaria masiva y créditos hipotecarios. De hecho, los bancos concedían créditos a tipos de interés inferiores a la inflación por lo que los tipos de interés reales eran negativos, cosa que no hacía más que incentivar la demanda masiva de crédito. El sector de la construcción llegó a representar el 20% del PIB (en comparación, la proporción de la construcción en España en el momento álgido de la burbuja llegó al 15%!).
Las autoridades chinas vieron lo que una burbuja inmobiliaria había hecho en Japón en 1990, o lo que está causando en Estados Unidos, Irlanda o España en la actualidad, por lo que hace un año decidieron aumentar los tipos de interés y llevar una política monetaria restrictiva de recortes del crédito financiero en un intento de desinflar la burbuja sin que explotara de manera violenta como había pasado en Japón, EEUU, Irlanda o España. Las consecuencias inmediatas es que el crédito se redujo, las compras de viviendas cayeron en picado, los precios inmobiliarios han bajado entre un 40% y un 60%, hay millones de viviendas vacías y los bancos se sientan sobre una enorme montaña de hipotecas morosas y créditos a empresas constructoras que no tienen ventas ni ingresos. A los españoles que lean esta nota, todo esto les resultará muy familiar: todo indica que la política de desinflar la burbuja suavemente no ha funcionado y que, en realidad, ha explotado. Igual que pasó en España.
La explosión de la burbuja no va a ser compensada con un aumento de las exportaciones ya que el que el resto del mundo se debate entre la recaía y la gran recesión. Un nuevo estímulo fiscal masivo como el llevado a cabo en 2008 parece improbable dadas las nefastas consecuencias que el anterior experimento dejó en las cuentas públicas. Finalmente, es altamente improbable que el consumo privado aumente mucho dado que la pirámide poblacional china está invertida (la política de hijo único hace que la relación entre ancianos y jóvenes sea cada vez peor) con lo que la introducción de un sistema de pensiones público similar al occidental parece improbable con lo que los chinos deben ahorrar todo lo que puedan hoy para mantenerse a sí mismos durante el retiro. La ausencia de un sistema sanitario público también hace que las familias estén obligadas a ahorrar para el día que tengan que hacer frente a una enfermedad o accidente. El consumo privado, pues, ni está ni se le espera.
Todo esto nos lleva a una conclusión. Si la reacción a la explosión de la burbuja no pueden ser ni las exportaciones, ni la política fiscal expansiva, ni el consumo privado, solamente queda una opción: ¡la política monetaria expansiva! De ahí el espectacular cambio de dirección que el banco central de China hizo la semana pasada. Un cambio que, lejos de ser una buena noticia porque garantiza el crecimiento de China durante los años venideros, más bien es una señal de que las autoridades chinas ven que no tienen alternativa. Y eso es lo que quería decir con mi twit la semana pasada en 140 caracteres.
Es posible que la expansión monetaria funcione y, una vez más, China pase de puntillas por la recesión mundial que se crearía si el euro colapsa en las próximas semanas. Pero también puede ser que la expansión monetaria fracase y que, más que expandir la producción, dispare una inflación que ya se encuentra desbocada a cerca del 10%. Si eso es así, el aterrizaje forzoso de la economía más poblada del mundo va a tener consecuencias devastadoras en todo el mundo, sobre todo el mundo emergente de Asia, África y América Latina, cuyo éxito reciente ha dependido mucho del crecimiento del gigante chino.
Además de la incertidumbre fiscal norteamericana y el abismo financiero que amenaza la zona euro, parece que a partir de ahora tendremos que estar atentos al fuego que se ha encendido en China.
Yo sigo contra los recortes, entiéndanme, pero de natura soy positivo.
Recorte suena a pobreza; la ambición vendría por sustituir la palabra «recorte» por la maravillosa «logro» u «objetivo» (sin recortes).
Me gustan los políticos que transmiten ilusión al pueblo, es lo que ahora hace falta.
Si en la misma medida en que el pueblo llano está preparado para apretarse el cinturón y, a la vez, bajarse los pantalones, estoy convencido de que pueden estar preparados igualmente para imbuirse de ambición e ilusión, sólo necesitan un líder o un piloto que guíe a la manada, que es lo que somos ahora, una auténtica manada de comedores de pan que flotan en este torbellino de inmundicias. La juventud no necesita este ambiente, son ellos los que nos sacarán de esta miasma. A ver si entre los pocos que escribimos aquí transmitimos un poco más de positivismo.
Saludos.
Estoy de acuerdo con J. Robles, los recortes y más recortes, que están practicando los países periféricos del Euro, cuando son tan seguidos e intensos en el tiempo, lo que van a traer con seguridad es un círculo vicioso de recesión, menos ingresos impositivos y vuelta a empezar.
Yo soy de la idea de que hay que ayudar al que trabaja, y aquí debemos incluir a funcionarios (tan denostados últimamente), y al resto de 14 millones de cotizantes del sector privado de nuestra economía. Estos 17 millones de personas, son los que soportan en sus doloridos hombros, todo el peso y responsabilidad para que este país siga funcionando. Más pronto que tarde, se tendrá que optimizar la estructura estatal de España buscando una mayor simplicidad y eficiencia, y en segundo lugar revisar todo tipo de prestaciones contributivas y no contributivas, al fin de aliviar la presión fiscal de las personas activas.
En estos momentos, Rajoy, tiene que tener una mezcla de sensaciones, mucha ilusión y por otro lado miedo, por lo difícil de su tarea. Esperemos que los políticos y los españoles, seamos maduros para saber que hay que tomar medidas tan lógicas, como las que toman a diario, los padres de una familia que está en dificultades.
Saludos.
No se puede pedir sacrificios a una sociedad que esta viendo constantemente los tremendos chollos de los que gozan politicos o expoliticos, ejemplo Montilla que no se conforma con percibir 90.000€ y todavia quiere atracar al Senado para llevarselo fresco, Bono que va a cobrar 24 meses 11.000€ por haber parasitado varios años, etc etc vergonzoso, esto mientras no cambie se va a hacer insostenible, tremendas vicocas de nuestros politicos que debian de ir al paro como los demas ciudadanos…