Comienza la andadura de la nueva legislatura en Andalucía, donde la aritmética parlamentaria se empieza a perfilar como contradictoria con la decisión de la mayoría de andaluces, que votaron al PP como el partido ganador. Desde luego que la suma PSOE-IU es válida y totalmente legítima, pero arrincona al partido que ganó claramente las elecciones.
Después de 30 años de hegemonía socialista, el PSOE ya no es el grupo mayoritario en la Cámara andaluza y sin embargo todo parece indicar que seguirá gobernando con el apoyo de los radicales de IU. Lo que llama más la atención, es que quien firma el acuerdo con el PSOE (acuerdo que deberán ratificar las bases de IU) es Diego Valderas, el azote de José Antonio Griñán en la pasada legislatura. A él se le han escuchado en el parlamento y en los medios de comunicación las más duras críticas al Presidente y al socialismo andaluz y sin embargo ahora, cosas de la conveniencia política, borra todo lo pasado y se apresta a apoyar un nuevo gobierno de Griñán. ¿A qué precio?…
La respuesta está en las declaraciones que hizo ayer Valderas al término de la constitución de la Mesa del Parlamento, cuando afirmó que no le importa tener sólo un miembro en este órgano, porque es la llave y quien decide, lo que indica que su voluntad es doblegar constantemente la debilitada posición del PSOE. Vamos, que nos podemos ir preparando para que la coalición que está a punto de nacer, radicalice la vida política en Andalucía y sea el ariete para atacar al Gobierno de España, desmarcándose en todo de las reformas que el país pueda necesitar.
Nada que objetar a un acuerdo democráticamente establecido y del que no habría que dudar, si no fuera porque uno de los socios basa sus posiciones en una utopía alejada de la realidad del siglo XXI. Nada que objetar al dictamen de las urnas en que hay una mayoría sociológica de izquierdas en Andalucía, pero que no es una mayoría basada en los principios doctrinarios de una IU que, como ayer recordaba en este blog, es capaz de ensalzar a quienes atacan los intereses nacionales como en el caso de Repsol. El «todo vale» de los socialistas para lesionar al PP le lleva a dar un paso muy peligroso, un paso que le aleja de la izquierda moderada que necesita la sociedad actual. Dejarse arrastrar por la radicalidad de IU es «pan para hoy y hambre para mañana» y además, es poner en juego el prestigio internacional de España… Sé que es duro decirlo, pero IU con Cayo Lara se ha radicalizado hasta límites insospechados, en la frontera de los partidos antisistema y eso es lo que ha comprado el PSOE en lugar de buscar un acuerdo, aunque fuera de mínimos, con el PP, para poner en marcha un trabajo conjunto que, como pasó en Euskadi, hubiera sido muy provechoso en los tiempos de crisis que nos toca vivir…
Son los mismos radicales que aguantan el gobierno a Monago. ¿Tenemos doble vara de medir?
¿En Asturias no va a gobernar FAC y PP cuando la lista más votada ha sido (y con diferencia) el PSOE?
¿Por que no utilizamos el mismo discurso siempre?