Fútbol: mucho más que una pasión.

El fútbol lo puede todo. El Barça y el Madrid siguen siendo capaces de paralizar al país y lo demostraron el fin de semana, ayer, y lo harán hoy. El fútbol levanta pasiones, está claro. No está nada mal que en un tiempo tan triste como el que vivimos, haya algo que sea capaz de crear ilusiones, incitar a la emoción y lograr que nos evadamos de los problemas.
Mi gran duda es si es el fútbol o son los dos grandes equipos españoles, porque la realidad es que la pasión sólo se vive entorno a estos dos equipos legendarios, en los que todos han fijado sus filias y sus fobias. Vivimos en el país de los grandes problemas, pero de los mejores futbolistas, en el país de los ajustes, pero de las cifras millonarias del deporte «rey», y eso dice mucho sobre nuestro carácter, sobre la forma de entender nuestras cosas…
Entiendo lo que es sentir los colores, lo que es vivir la pasión del deporte, lo que es saber y sentir que seguimos al equipo líder. Entiendo lo que tiene de evasión, de dejar correr los sentimientos y de echar a volar las ilusiones. Lo que me preocupa es que las cosas estén tan polarizadas y sentir que de esa polarización se llega el enfrentamiento. Muchos madridistas se alegraron de que anoche el Barça se quedara en la cuneta al empatar con el Chelsea, ni todos los barcelonistas se alegrarán de que el Madrid pueda dejar al Bayern en la estacada y llegue a la final de la Champions. Eso demuestra el espíritu cainita que tanto se practica y que no tendría más importancia si se limitara al terreno de juego, a la pasión en el estadio. Lo malo es que esa visceralidad se lleva a otras muchas facetas de la vida y es ahí donde viene el encontronazo real, el desgaste inútil y el desperdicio de la fuerza positiva que toda sociedad tiene que ser capaz de acumular.
El fútbol, como deporte, es mucho más que dos clubes. Son miles, millones los niños en todo el mundo que sueñan con ser Messi o Ronaldo, que sueñan con escuchar rugir a los estadios. El fútbol como deporte es una maravilla que mueve millones de conciencias y de pasiones, pero es el deporte de todos, también el de los pequeños clubes que luchan por la supervivencia o el de los equipos infantiles que llevan la alegría a muchas casas cada fin de semana. Haríamos un flaco favor al deporte si termináramos por centrarnos exclusivamente en los grandes, por polarizar las aficiones, por despreciar lo que no es primera línea… El éxito es el ejemplo de nuestros mayores, la aplicación en las bases de lo que conseguimos en la élite. Eso los medios de comunicación tampoco deberían olvidarlo, porque se fijan demasiado en la cima, sin tener en cuenta de que para que exista es necesaria una base… En el momento actual mucho de nuestro fútbol se hace con dinero y tal vez deberíamos aspirar a que se hiciera también con el trabajo que miles de deportistas anónimos realizan cada día y que esperan una oportunidad que les eclipsa el exceso de éxito. En una sociedad que comunica y se comunica 24 horas al día, hay tiempo para todo y eso es algo que no deberíamos olvidar, o llegará el momento en que lo lamentemos de verdad.  

2 comentarios

  1. Tienes que tener en cuenta que un buen merengue rechaza todo lo culé y viceversa,es algo que va en el ADN del forofo y estos dos equipos están plagados de forofos.Estoy muy de acuerdo en lo que dices hoy y creo que aciertas al plantear el paralelismo con lo que sucede en nuestra sociedad de hoy en día.La diferencia es que el fútbol es un juego y lo que sucede en los distintos territorios de España es muy dramático,porque hay que recordar que hasta hace muy poco esas diferencias se mostraban a tiros o ejerciendo el fomento de un odio absoluto lo que nos ha hecho perder mucho y lo que parece es que se va a agrandar todavía más esas dikferencias.La clase política no quiere poner en orden esto y se les está yendo la mano en dejar hacer y ese es un mal camino que va a terminar por no tener vuelta para atrás.

  2. A lo mejor, y aprovechando ese paralelismo que tú expresas, se podría decir que al forofo le da igual el deporte: lo importante es su equipo.
    Yo soy del Barça, pero no me llevo ningún mal rato porque el Madrid se lleve la Champions o la Liga. Me gusta ver buen deporte, pero no me gusta lo que rodea al fútbol, casi como la política (ya sé que no hacía falta añadir esto).
    Saludos.

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