Han corrido ríos de tinta sobre la decisión del Constitucional de legalizar Sortu y poco más podría añadir yo.. Si acaso la visión de una ciudadana que ve cómo un tribunal de tintes políticos enmienda la plana a un tribunal de profesionales de la justicia, con el consiguiente daño a la imagen del poder judicial en España.
Las decisiones de la justicia en un estado de derecho hay que acatarlas, también la legalización de Sortu, pero no hay por qué compartirla. Mucho menos cuando el tribunal que lo decide lo hace “in extremis”, antes de ser renovado y cuando varios de sus miembros, precisamente los que apoyan la polémica legalización, llevan hasta tres años de prórroga por la incapacidad de los partidos políticos de ponerse de acuerdo sobre la necesaria y preceptiva renovación.
No comprendo cómo personas que pretenden ser profesionales de la justicia y presumen de ello, son capaces de tomar decisiones tan polémicas y complicadas cuando saben que están en sus cargos “por los pelos”, y con el consiguiente daño a las instituciones judiciales. Demuestran hasta qué punto siguen los dictados del partido que les eligió, aunque sea a costa de que los ciudadanos vean con preocupación las decisiones del Tribunal, o casos como la salida de Dívar en el Consejo General del Poder Judicial. Por supuesto que hay que exigirles al máximo a los responsables de la justicia, pero es incomprensible que en la cúpula se den situaciones que copen las primeras páginas de todos los medios de comunicación por tintes escandalosos. La Justicia no es una estrella, ni las personas que la ejercen personajes del papel couché. Son servidores públicos con una gran responsabilidad porque en sus manos está nuestra seguridad y nuestros derechos. Su independencia es nuestra garantía y jamás deberíamos pasar por situaciones que la cuestionaran…
Sortu es ya legal, lo que significa que los amigos y cómplices de ETA están legitimados para concurrir a las elecciones en Euskadi. No es hora de lamentarse sin hacer nada; es hora de afrontar la situación y tomar buena nota de lo sucedido para que no se repita, para poner al frente del alto tribunal a profesionales de la justicia que no se alineen con un partido y defiendan sus tesis por encima de los intereses de los ciudadanos y de España como conjunto.
Hagamos de la necesidad virtud y miremos hacia adelante. Cerquemos a Sortu para forzar que de verdad manifieste su rechazo a la violencia y que entre a formar parte del club de los demócratas. Que abdiquen de su relación con los asesinos y se alineen con los ciudadanos, con el sufrimiento de las víctimas y con la inmensa mayoría del pueblo vasco que ansia la paz y vivir en libertad… La felonía de unos malos profesionales debería servir para fortalecer más la justicia y los políticos tienen ahora la palabra.