Se le complican las cosas a José Blanco que, por intentar matar al mensajero, no se va a librar de las sospechas que se ciñen sobre el caso “Campeón”. La estrategia socialista de intentar implicar en este caso al Presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, por haber recibido en su despacho al empresario Jorge Dorribo, ha resultado ser una de las mayores torpezas cometidas; porque Feijóo ha reconocido que lo recibió en su despacho, como a tantos y tantos empresarios, con luz y taquígrafos, mientras que José Blanco se entrevistó con él en una gasolinera y en su coche oficial… ¿Es tan complicado ver la abismal diferencia entre una y otra entrevista?
Con la escasa credibilidad del PSOE en este momento, con los datos que van saliendo del trato de favor de algunos amigos del Ministro, con las nuevas declaraciones de Dorribo, la estrategia no puede ser la de huir hacia adelante, la de tratar de culpar al adversario político. No sirven las palabras gruesas que emplea el Ministro: “esto es una golfería”, ni las amenazas sobre actuar con la justicia, porque lo único que vale es la querella y esta todavía no se ha interpuesto.
Más vergonzoso aún si cabe, es el papel del Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que ha pedido que se investiguen las filtraciones del sumario que han dado origen a las informaciones que conocemos sobre Blanco. Esto demuestra hasta qué punto el PSOE entiende la justicia como un patrimonio personal, como algo a utilizar a su antojo y a la vista de las necesidades del partido y de los suyos. Caamaño no movió ni un sólo dedo para investigar las filtraciones del sumario “Gürtel” al periódico de cabecera. No hubo ni una sola crítica al goteo constante de datos que dañaban al PP y ponían en un estado de indefensión manifiesta a muchas personas, que tenían que soportar acusaciones públicas en el papel sin ni siquiera saber a dónde tendrían que recurrir para defenderse. Caamaño guardó silencio, yo diría que incluso se sentía complacido. Ahora, como la situación afecta a un compañero de partido, la cosa cambia y se reclama la investigación.
Va siendo hora de que el PSOE deje en paz a la justicia. No se puede seguir utilizando con criterios de partido, colocando a afines de uno u otro lado al frente de órganos judiciales para los que tiene que haber es una total independencia. Las lamentables sentencias con tintes políticos del más alto tribunal, demuestran hasta qué punto es una urgencia devolver el prestigio y la independencia a la justicia, porque no puede ser que los ciudadanos cada vez se vean más lejos de ella y crean menos en sus dictámenes.
Lo he escrito y lo mantengo. A José Blanco le asiste la presunción de inocencia y está en su perfecto derecho de utilizar todos los mecanismos que le pone el estado de derecho para demostrarlo. Si este caso le hace tanto daño, es porque él mismo ha utilizado despiadada y desvergonzadamente estas situaciones para intentar dañar a los adversarios políticos. Ahora él prueba de su propia medicina y es un gravísimo error tratar de echar basura sobre otros responsables políticos para tapar su propia situación. Su receta, en casos similares para el PP, era la dimisión inmediata y que el afectado como un ciudadano más, sin los focos ni la atención pública, demostrara su inocencia. En su mano tiene dar ejemplo…, y Blanco es un hombre que ha presumido siempre de tener «palabra».