Todos pedimos el fin definitivo de ETA. Otra cosa es cómo se consigue… Ayer pudimos escuchar a los participantes de la “conferencia de la vergüenza”, pedir su desaparición, lo mismo que los partidos decentes, las víctimas del terrorismo y los ciudadanos en general. Me parece un insulto que vengan a España unos profesionales en sacar el dinero a costa de la imagen, y traten de decirnos cómo solucionar un problema que dura décadas y que ha costado casi 1.000 vidas inocentes. Indigna que estos supuestos «ángeles de la paz» aludan no al terrorismo, sino a la confrontación armada, cuando aquí las armas siempre las han manejado los mismos. Indigna que la solución que den sea pedir a la banda que desaparezca, que los gobiernos de España y Francia negocien y dialoguen, y que se contemple en plano de igualdad a las víctimas y a los verdugos. Y para recochineo general, se comprometen a crear una «comisión de seguimiento del proceso»; es decir, se ofrecen a seguir chupando del bote y a seguir en la rueda progre que es la que les permite estar en la “pomada”.
Voces en el PSOE aseguran que no habrá medidas diferentes a las que contempla la ley, pero otras desde un PSE cada vez más vendido, aseguran que la pantomima de ayer en San Sebastián es una oportunidad para la paz. Lo único cierto es que ayer se ha insultado a España y a las víctimas del terrorismo. Se ha permitido y contemplado con cierta simpatía, un encuentro mullido por el entorno abertzale más próximo a ETA y un grupo de oportunistas internacionales, que en tres horas alumbró unas nada originales recetas que muchos ven como el camino para acabar con el terrorismo de décadas… El terrorismo sólo se acabará si los terroristas entregan las armas sin condiciones, si los verdugos piden perdón a sus víctimas, si se reconoce la España democrática en la que vivimos y si se hace profesión de participar de la vida pública por los mecanismos de los que nos hemos dotado todos los españoles. Sólo se puede pasar página si los asesinos se arrepienten, si los presos son tratados porque han inflingido la ley y no por condicionantes políticos que no tienen cabida en la España actual. Están en las cárceles por extorsionar, por chantajear y por matar. Por delitos que están contemplados en el código penal y que no tienen excepcionalidad política de ningún tipo.
Dejemos de dar más alas al mundo abertzale, de proyectar a Bildu y demás marcas proetarras que salen al escenario político para seguir envileciendo la vida pública, y servir de coartada a quienes dicen una cosa y hacen otra muy diferente. La normalización llegará a Euskadi cuando la palabra y la discusión sea sana, cuando haya disparidad de criterios, confrontación de ideas, cuando hable la tolerancia y se acabe el miedo, esa herramienta de la que tanto han abusado y que ahora quieren volver a utilizar para crear el clima de que si no se cede, ETA no se acaba. Si se cede, será la garantía de que ETA seguirá viva por mucho tiempo.
No entiendo como el Gobierno no ha protestado enérgicamente por esta reunión, esta trampa que sólo viene a darle alas a ETA y protagonismo a sus aliados. Nadie con cinco dedos de frente puede pensar que estos señores que vienen de fuera son capaces de comprender y dar soluciones a un problema que lleva tanto tiempo en España. Parece que todo se ha preparado para dar a entender que ETA ya se acaba y que hay que explicarlo durante el gobierno de Zapatero.Desgraciadamente esta es una nueva trampa del mundo proetarra que va en la línea de seguir ganando tiempo y humillar a las víctimas. Esto que ha pasado no se puede volver a repetir porque es un insulto a los demócratas, del que además han participado partidos que se dicen democráticos.
Rascando rascando a uno le sacan el animal que lleva dentro.
Fuera bromas.
La criatura nació deficiente; estoy hablando del nacionalismo vasco que ceba a la bestia de la que estamos hablando. Ya, hablando de Sabino Arana, habría que decir que el padre de la criatura es -fue, bueno- un manifiesto cretino con manifiestos traumas manifiestamente manifestados.
Dale a un imbécil un punto de apoyo y te moverá el mundo, más o menos a eso se resume la historia de esta histeria colectiva de lo vascongado.
Yo soy de un pueblo, de un valle, de una zona de las Asturias. Secularmente, y folclóricamente, nos hemos llevado mal con los del otro lado de la orilla del río. Secularmente esa frontera fluvial nos hizo -animalicos míos- sentirnos distintos. Asumíamos con indolencia la distinción sin darnos cuenta de que en nuestro propio valle o en nuestro propio y común lado de la orilla convergíamos seres que, per se, éramos distintos desde el punto de vista de «no clónicos». Yo no sé qué estúpido argumento es el del RH negativo, yo lo tengo y lo único que mo obsesiona es buscar el lado bueno de la gente y no lo que me distingue (lo que me distingue ya lo sé yo, no tengo necesidad de airearlo, coño).
Volviendo a lo del principio, que me pierdo en añoranzas. Cuando la criatura nace deficiente la cuetión se vuelve jodida porque el progenitor, tutor o educador (dígase papá Estado) no ha sabido estar a la altura o, al menos, esa deficiente criatura ha crecido campando a sus anchas con el consentimiento a sus caprichos.
Tenemos lo que nos merecemos porque no ostentamos el ejercicio del poder que entraña, por ejemplo, la grandeza que sí que tienen los franchutes. Esa «grandeur» que aquí llamamos chauvinismo (que eso es otra cosa) no aceptaría como animal de compañía a lo paleto, a lo excluyente y a lo del sentido único o esa entelequia del «hecho diferencial». Por decirlo de otra manera: ser nacionalista es ser paleto. Otra cosa es ser patriota: esto implica que amas más a tu tierra que a otra, pero no confundamos los términos y, lo mejor de todo, no crees conflictos por hacer que tu tierra sea distinta.
Saludos