¡Cómo han cambiado las tornas!

Iñigo Urkullu es ya el Lehendakari del Gobierno Vasco. Fue investido en segunda votación en la Cámara Vasca por la mayoría simple de los votos de su partido, el PNV. La verdad es que la imagen que Urkullu ha dado durante las sesiones de su investidura ha sido un oasis, en contraste con el lamentable espectáculo político que nos viene ofreciendo el President en funciones Artur Mas. El nuevo lehendakari no se ha alejado de los postulados del PNV más conciliador y ha hablado de la identidad vasca, del desarrollo del sistema de autogobierno y de los problemas que preocupan de verdad a los ciudadanos. Lo que estos días hemos visto y escuchado abre la puerta a la esperanza, porque ha dicho que quiere que su legislatura sea la del diálogo y los consensos y que desea que sea la legislatura que consolide la paz y la convivencia.
¡Cómo han cambiado las tornas!… Hubo un tiempo en el que la confrontación con el Estado venía fundamentalmente de las tierras vascas, mientras el nacionalismo catalán aparecía en el panorama político como el dialogante y el colaborador. Hoy la situación es casi opuesta, posiblemente porque en Euskadi hoy se vive en paz, sin la amenaza terrorista, y la vida política y social en aquella tierra sabe de la importancia de unir y no de separar. Los proetarras, que están ahí agazapados y que son un verdadero polvorín, no tienen más remedio que guardar las formas y no tensionar al máximo, porque los ciudadanos no tolerarían violentar la paz, ni soportarían gobiernos basados en la confrontación por la confrontación. Por eso el PNV no ha llegado a un acuerdo con Bildu, porque ambos creen en el concepto de país de Euskadi, pero de un país muy diferente, porque el PNV sin renunciar a sus principios nacionalistas apuesta ahora por los acuerdos, la convivencia, el diálogo y la paz. Por lo que hemos visto en su vocabulario no hay ya la beligerancia extrema, ni el agravio por el agravio. Mucho ha tenido que ver el trabajo de los constitucionalistas en la pasada legislatura y a ellos se debe de forma prioritaria la paz que hoy allí se disfruta. Con una CiU echada al monte, no parece muy probable que el PNV se salga de una hoja de ruta basada en la moderación y la atención a las demandas sociales.
Euskadi gana si centra su mensaje, si apuesta por el desarrollo, la salida de la crisis y el fortalecimiento de su identidad y su esencia en el conjunto de una España plural. Para nada se vería beneficiada la Comunidad y el PNV si se suben a la deriva independentisata de Mas que, parapetado en ella, sigue sin dar un sólo mensaje contra la crisis en Cataluña y aparece dispuesto a pactar con su antípoda política, ERC. Todo lo que estamos viendo revela la nula categoría política del futuro President, que desgraciadamente está llevando a Cataluña por un camino calamitoso.  

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