Puede parecer un tanto insólito lo que voy a escribir, pero estoy convencida de que la negativa de Rajoy al pacto fiscal reclamado por Artur Mas, es un auténtico balón de oxígeno para el President y su partido. La férrea posición del Presidente del Gobierno en la reunión de ayer, porque la propuesta de Mas no cabe en la Constitución actual, no significará que la espiral de tensión en la que se ha metido el nacionalismo catalán se relaje, pero sí supondrá que hay tiempo para buscar alternativas y para cerrar la alocada vía del independentismo que se había abierto y cuyo control se había perdido.
Mas sale aparentemente frustrado de la reunión, pero recoge el baño de cámaras de televisión en la embajada de la Generalitat en calle Alcalá de Madrid, casi tanta expectación como la que levanta un jefe de estado y además es recibido en Barcelona con una cuidada puesta en escena en la Plaza de Cataluña al grito de “¡independencia!”. Puro marketing político para dar vidilla a los suyos y poder seguir estirando la cuerda para conseguir más dinero, siempre se trata de eso, con el que tapar el enorme agujero que acumula la Generalitat tras años de desastrosa gestión.
En el fondo creo que la reunión, sin aparentes acuerdos, ha venido bien a todos. Rajoy ha estado en su papel de Presidente con la defensa de la legalidad y de la Norma vigente y cuidando los intereses de toda la Nación, donde Cataluña es imprescindible. Mas cosecha una negativa dulcísima que le saca del callejón sin salida en el que estaba metido, le permite seguir alimentando el victimismo y le coloca en la posición de fuerza de convocar unas elecciones cuando tiene mayoría y con sólo dos años de mandato.. Y es que en el fondo Mas se acogerá a lo que sea con tal de tapar la hemorragia económica que vive la Generalitat, que además tiene el grave problema de que sus bonos están calificados como bonos basura. Compleja situación en la que de verdad sí que hay que volcar esfuerzos y no en proyectos que son irrealizables…