Está claro que el deporte es lo único que genera ilusión colectiva en este momento en España; aunque nuestro carácter es de poner “peros” a todo porque estamos en los cuartos de final de la Eurocopa, somos el equipo que más goles ha marcado, menos ha recibido y sin conocer la derrota, y estamos cuestionando al seleccionador y el juego que realiza la Roja. ¡Cuántas aficiones de todo el mundo desearían tener la posición española!…Pero aquí, si no criticamos no estamos contentos.
Otro tanto pasa con la decisión del Comité Olímpico Español de elegir por unanimidad de todas las federaciones a Rafa Nadal como el abanderado de la delegación española en los Juegos Olímpicos de Londres. La interpretación del nuevo reglamento del abanderado, que determina que debe ser el deportista con mayores triunfos olímpicos, ya tiene su polémica. Iker Martínez y Sabih Jiménez, pareja de palistas, ganaron oro y plata en Pekín mientras Nadal “sólo” ganó el oro. Los miembros del Comité han asegurado que los palistas forman un equipo y el abanderado debe ser un sólo deportista y que por tanto se ha elegido a Nadal porque reúne todos los requisitos. Es una interpretación que me parece la más acertada, porque si hay una identificación de toda España con el deporte individual es con la figura de Rafael Nadal, que acumula nada más y nada menos que 11 Grand Slam y es reconocido en todo el mundo. Además Nadal no sólo es un deportista de élite y de éxito, es un ejemplo indiscutible para todos los españoles de lo que es el tesón, el esfuerzo, la capacidad de sufrimiento y el saber estar. Su exquisita educación, su elegancia y su humildad no son muy frecuentes entre las personas de reconocido prestigio y desde luego España no puede tener mejor embajador deportivo en el mundo… Claro que aquí si no hay polémica, no seríamos nosotros. No ha habido polémica en Servia y Djokovic será el abanderado del país; ni la ha habido en Rusia, que tendrá a Maria Sharapova; o no la habrá en Suiza, que confirmará en las próximas horas a Roger Féderer. Da la casualidad de que todos son tenistas, pero lo importante es que son los mejores de sus países y si Nadal fue medalla de oro en Pekín, desde luego no lo fueron ni Djokovic ni Féderer, pero eso no importa en sus respectivos países porque lo que quieren es tener a los mejores y a los más queridos.
A veces pienso que puede ser verdad aquello de que “Spain is different”, aunque enseguida me doy cuenta de que hay minorías que manejan con maestría determinados altavoces públicos para tratar de imponer sus criterios. No somos tan diferentes… Tenemos nuestras particularidades, es verdad, pero también valoramos a los mejores y nos sentimos muy orgullosos de ellos. La mayoría de los españoles consideramos que Nadal es un lujo para la imagen de España. El negativismo es el patrimonio de los mediocres y de quienes piensan que por ejercer la crítica a toda costa, son más importantes y están por encima de los demás, aunque en algunos casos, como en el de la elección de Nadal, hagan el ridículo más espantoso…
Me siento muy orgullosa de que Nadal abandere la bandera Española,se lo merece porque es el mejor,humilde,y encima se siente feliz con hacerlo.Que mas se puede pedir,en esta España tan dividida que tenemos?ERES GRANDE RAFA,ENHORABUENA.