No todos son malas noticias en el mundo económico en el que nos movemos. Algunas incluso alientan a la esperanza y nos demuestran que cuando las cosas se hacen bien, los resultados pueden ser esperanzadores. Inditex ha hecho públicos los resultados del primer trimestre del año con un incremento de sus ventas en un 15% y de sus ganancias en un 30%. La empresa sigue en expansión y con la previsión de abrir nuevas tiendas y seguir creciendo en número de trabajadores. El imperio de Amancio Ortega, y digo lo de imperio porque ya es la primera empresa de la bolsa española por su capitalización (nada menos que 46.999 millones de euros, por encima del Santander o de Telefónica), funciona y funciona bien. Es una máquina de actividad y de riqueza. Su éxito es una buena estrategia, estar a la última, una ajustada gestión y una adecuada relación calidad-precio. Son exactamente los mismos principios que rigen a Mercadona, la otra gran empresa nacional de éxito, y por ello no es de extrañar que los máximos responsables de ambas sean coincidentes al asegurar que de esta sólo se sale con más trabajo, con austeridad, flexibilidad, gestión adecuada y ajustada de los recursos y con confianza. Sí, confianza, nunca un concepto fue tan importante y tan determinante en marcar el futuro de una actividad tan neurálgica como es la economía. Con confianza uno se arriesga; con confianza se consume; con confianza se invierte; se innova; con confianza, en definitiva, se avanza y se avanza sobre seguro… La incertidumbre es el enemigo número uno de la actividad económica y ahora es lo que prima: somos incapaces de saber qué pasará mañana, incapaces de predecir con un mínimo de certeza qué harán los mercados en las próximas horas o si la bolsa o la prima de riesgo se comportarán como venían haciendo en tiempos no muy lejanos.
El Corte Inglés ha reaccionado esta semana y ha irrumpido en competencia directa con Mercadona. Ha decidido bajar los precios de 5000 artículos de sus tiendas de distribución y ha dado un importante golpe de mano a su concepto de calidad-precio. El Corte Inglés entra a competir directamente con el sector de la distribución, a la búsqueda de ampliar su clientela o simplemente de conservarla en tiempos de crisis, porque se estaban yendo. La lección más importante es que uno de los grandes se mueve y lo ha hecho de una forma contundente, dejando a un lado las promociones puntuales para pasar a transformarlas en definitiva. Los precios ya no son lo que eran, ni el mercado se rige por las leyes que lo venían haciendo. En el fondo es la adaptación al momento actual de la ley de la oferta y la demanda, a la búsqueda de que el mantenimiento de una oferta pueda generar más demanda. Cuando El Corte Inglés se mueve, algo en el mercado se mueve. Ahora todos se miran de reojo y la competencia beneficia al consumidor. La confianza y la competencia del resto del comercio tendrán que hacer el resto…