Parece mentira que a las alturas del calendario en las que estamos tengamos que hablar de la tramitación de los presupuestos, pero es lo que toca… Zapatero no quiso tramitarlos en tiempo y forma y a pesar de haber adelantado las elecciones, o precisamente con esta justificación, le dejó «el marrón» al nuevo Gobierno. Claro, que a lo mejor eso es lo que ha dado una cierta coherencia a las cosas, porque unos presupuestos que no previeran la grave situación del momento hubieran sido realmente caóticos.
Estamos en Europa y la gran mayoría de los españoles sentimos que no podemos estar aislados y que debemos estar en ese mercado único que tanto beneficio nos ha dado, en la PAC, en las infraestructuras, en las ayudas a las empresas, en los fondos i+D+I… Europa nos ha dado miles de millones en la cohesión y ahora exige el cumplimiento de unos objetivos. Es razonable, sería ilógico estar sólo para lo que nos conviene, para gastar y gastar y luego quedarnos al margen de lo que se nos exige. Eso es lo que quiere la izquierda más radical, que vive fuera de la realidad y que es europeísta sólo para lo que le conviene. Es ese comportamiento pancista que tanto daño hace a la política y que tanto excita a los radicalismos. El propio PSOE lo entendió y de hecho Zapatero tuvo que tomar medidas de ajuste muy impopulares impulsado por la Unión Europea, aunque fue incapaz de asumir toda la responsabilidad del momento y tomar las medidas definitivas que hubieran evitado mucho sufrimiento posterior…
Ayer el Congreso de los Diputados rechazó las enmiendas de totalidad a unos Presupuestos Generales del Estado que no gustan a nadie. Tampoco al PP. Lo que pasa es que este partido tiene el mandato de los españoles para gobernar y eso implica, entre otras muchas cosas, cumplir los preceptos europeos para ir descendiendo el galopante déficit que acumula nuestro país. Que los grupos de la oposición tengan su propio proyecto es legítimo, tan legítimo como que el Gobierno presente y defienda su proyecto, con el añadido de que además cuenta con el respaldo de más de ocho millones de votantes. Esos votantes son los que han exigido al PP que decida, que no se quede en medias tintas y que de una vez nos saque de esta maldita crisis. Es lamentable que la oposición sea insensible a la gravedad del momento presente y que el PSOE siga haciendo valer planteamientos exclusivamente de partido, o que los nacionalistas aprovechen la debilidad por la que atravesamos para dar una vuelta más de tuerca. El momento actual es definitivo y si el Gobierno no tiene la colaboración de la oposición, que también está en su legítimo derecho de no darla, al menos debería tener la garantía de que son capaces de hacer su trabajo con sentido común y con responsabilidad… y eso es algo que, desgraciadamente, no se ve por ningún lado.
El sentido de estado en un país que esta constantemente votando no tiene cabida.Ya vemos como CiU se empieza a desmarcar de todo lo que sea colaborar con el gobierno porque huele a elecciones y parece que en un año pueden estar votando anticipadamente los catalanes.Como allí se ha hecho la política que se ha hecho,lo que queda es radicalizarse,desmarcarse del opresor poder central y empezar a coquetear con los nacionalistas radicales.España está más dividida de lo que parece y tirar todos juntos del carro del país para potenciar la marca España es ya algo impensable.Es un mal camino que han marcado también los partidos nacionales que se han dedicado a coquetear siempre con los nacionalismos para tenerlos de su lado,cuando estos siempre se venden al mejor postor.