¡Vaya semanita!

Mañana huelga general y el viernes Consejo de Ministros de los presupuestos. Estamos en la semana de Pasión y seguro que para todo lo es, porque estamos en un momento decisivo de la crisis. Por un lado el Gobierno sigue dando pasos para intentar sacarnos de ésta, y por el otro, la izquierda ha tomado fuelle con las elecciones del domingo y tratará de capitalizar la jornada de huelga de mañana, con la imprescindible ayuda de los sindicatos, que parece que ven en esta huelga política la oportunidad de justificarse. Claro, que siguen sin explicar cómo es posible que no se hayan movilizado en la última etapa de Zapatero, cuando el país llegó a los 5 millones de parados.
Con independencia de lo que pase en la huelga de mañana, lo realmente importante es la jornada del viernes, cuando el Gabinete Rajoy dé luz verde a los Presupuestos para este año. El Presidente ya ha adelantado que recortará el gasto de cada ministerio al menos en un 15%, lo que significa que asume los deberes de Bruselas de cumplir el objetivo del 5,3%, que aunque no es el 4,8% inicialmente previsto, supone duras medidas que nos afectarán a todos.
Hay varias cosas que interesa saber. Personalmente me intriga lo que dijo ayer en Seúl el Presidente de que estos presupuestos tratarán de no afectar negativamente al consumo. Habrá que ver qué medidas, algunas de ellas muy imaginativas, logran recortar sin que los ciudadanos sientan que sus bolsillos se resienten más y por lo tanto contraen sus gastos. Aunque sabemos que los sacrificios son imprescindibles, lo cierto es que las economías domésticas están al límite y ya sabemos que deberemos afrontar nuevas subidas, como la de la luz en el mes de abril.
Con todos estos elementos tenemos que creer que podemos salir de la crisis, porque es lo que nos permitirá afrontar los retos. Quienes tenemos la fortuna de trabajar somos los primeros que debemos arrimar el hombro, pero tenemos que hacerlo sabiendo que tenemos un gobierno serio y responsable que toma medidas. El hecho de que Rajoy no vaya a modificar su hoja de ruta por los resultados electorales del domingo, dice mucho sobre la seriedad y el rigor de sus planteamientos, algo que contrasta con las constantes indecisiones y rectificaciones del Gobierno Zapatero.
Vamos ya a por la recta final de una semana crucial. Después llegará Semana Santa, que hará un paréntesis, si el tiempo no lo impide, en este tiempo de dura penitencia que nos está tocando vivir.

2 comentarios

  1. Por lo menos Rajoy está tomando medidas y se le ve interés por solucionar los graves problemas que tiene el país.Luego se verá si tienen o no resultados positivos pero están actuando y no como el PSOE que se dedicó a no hacer nada.Hoy se cumplen 100 dias del gobierno y no han sido un tiempo de adaptación sino que se han tomado muchas decisiones.Todo esto demuestra que la huelga de mañana es un acto político que además se va a imponer por la fuerza.

  2. Es momento de confiar en el Gobierno, no nos queda otra. Hemos llamado al fontanero para que nos arregle el atranque, así hay que verlo.
    Con respecto a la huelga general de mañana sería de sentido común, de razón, que no metieran en la misma bolsa a sindicatos, partidos en la oposición y ciudadanos que piensan y sienten.
    Ayer estuve disfrutando de «El gato al agua», del canal Intereconomía, y mi extrañeza se hacía estupor. Esos contertulios son capaces de meter en el mismo saco huelguista a todo quisque. La verdad es que no me sentí identificado con ninguno de los perfiles que citaban, y curiosamente conozco a mucha gente de mi perfil -gris, claro- que hará huelga y no se identifica con lo definido por estos contertulios que, por cierto, veo que crean opinión por ahí.
    En este contexto estoy llegando a pensar que hay dos realidades: la del sillón y la de la calle.
    Respetando el derecho a no hacer huelga, tampoco acepto la figura del piquete coercitivo-informativo (y no sé en qué orden) que parece anquilosado en tiempos donde la cultura era cosa de pocos. El pueblo ya tiene su sentido crítico, más o menos acrecentado, pero no se puede aceptar que el sentido crítico venga dado o impuesto pues eso ya no es sentido crítico.
    Saludos

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