El bicentenario de la Constitución de 1812 nos vuelve a hacer reflexionar sobre la importancia de este tipo de documentos como norma de convivencia y apuesta por la sociedad que queremos. No hay duda, y en esto es imposible el desacuerdo, que aquellos patriotas del 19 de marzo de 1.812 buscaban hacer de España una nación moderna y libre, una nación carente de miedos y complejos, dispuesta a apostar por su futuro a pesar de la dificultad del momento y la agitación a la que sometía por entonces a la nación el ejército francés. La revisión actual del texto de la Constitución de 1.812 revela un documento liberal que ponía al país a la altura de los territorios con mayores libertades y derechos humanos en la época.
Eran tiempos muy difíciles que exigían soluciones audaces y apuestas rigurosas, reformas que en muchos casos parecían imposibles y que levantaban ampollas en aquellos que querían hacer del control político y social toda su fortaleza. España quería entrar en el club de los países más modernos y tal vez por ello, el ambiente bélico del momento no impidió que constituyentes de todo el país se jugaran la vida para poder sancionar en Cádiz a “La Pepa”.
Hoy, dos siglos más tarde, España no está en guerra, pero sí en una encrucijada que marcará irremediablemente su futuro. Una crisis económica, de efectos devastadores sobre nuestra sociedad, tiene como aliada una crisis de valores que nos hace cada vez más individualistas y egocéntricos. Tal vez por ello haga falta retomar el espíritu de aquellos valientes, para determinar reformas y decisiones que nos permitan encarar el futuro. De alguna manera a ello convocaron ayer tanto el Rey como Rajoy, que vieron una similitud en los tiempos… España necesita patriotas, sin que en ello se vea rememorar el antiguo régimen, que tengan capacidad de diálogo y vocación de renuncia. El Gobierno está haciendo reformas que desde luego son mejor que la «nada» que ejercía el anterior ejecutivo, pero se necesita recuperar el espíritu de la Constitución del 1812 o de la de 1978, para hacer una apuesta rigurosa y positiva por el futuro. Tal vez eso suponga adaptar nuestra Constitución al nuevo tiempo y por eso creo que no sería malo que los partidos empezaran a pensar en una reforma a fondo… Las Constituciones siempre han dado tiempo de paz y de diálogo porque han sabido adecuarse a los tiempos. Una Constitución caduca no sirve y por eso no hay que dejarla envejecer. Recuperar ese espíritu de consenso ahora nos hace mucha falta, está claro.
Hasta que no pasen las elecciones andaluzas los partidos no van a ser ellos mismos.Pero como luego vienen las vascas estarán otra vez a la riña.No se puede estar en constante campaña electoral porque hace que nada sea real y todo se mire con el interés de captar el voto.No sobra pedir la reforma de la constitución y adaptarla a los tiempos del momento pero para eso hay que dialogar y esa es algo muy difícil en un país en constante campaña electoral.