Siempre los congresos generan el morbo de los nombres que regirán el partido… Pues el XVII Congreso nacional del PP ha sido el de la paz interna, el de la presentación de un partido cohesionado, aglutinado alrededor de un líder incontestable y el de un partido consciente de la responsabilidad que le asiste. Ha sido una fiesta, pero no ha sido triunfalista; ha sido alegre, pero no frívolo; ha sido oficialista, pero no exento de capacidad de análisis…
El PP sale reforzado de una puesta en escena al servicio del partido en Andalucía, comunidad donde el PP tiene ahora su máximo interés, porque una victoria en las elecciones del mes que viene supondría acabar con la hegemonía socialista que tanto daño ha hecho a esa sociedad andaluza y a su imagen. Javier Arenas, que ha salido muy reforzado en el Congreso, se ha mostrado como un líder sólido, con un programa de gobierno perfectamente configurado y preparado para asumir una etapa de gobierno que tampoco resultará nada fácil.
Se suele decir que cuando un partido gobierna, todo lo demás pasa a un segundo plano y el PP ha tratado de luchar contra ello en este congreso, ya que una de las máximas más escuchadas ha sido la de que el partido debe ser la correa de transmisión de las políticas de Moncloa, máxime cuando el tiempo que toca vivir es tan duro como el actual y hay que tomar decisiones como la reforma laboral, que ayer mismo contestaban en la calle cientos de miles de personas movilizadas por los sindicatos y el PSOE… También se ha visto que el PP no se va a dejar amilanar por presiones externas, porque hay un mandato de los españoles para tomar medidas que ya se están adoptando, a pesar de la impopularidad que pudieran causar.
Rajoy se ha presentado más seguro que nunca, más fuerte que nunca, más maduro que nunca… Tal vez su mejor mensaje interno fue que el poder no le va a cambiar, ni le va a hacer perder la perspectiva de la calle. Escucharle hablar de humildad, de sacrificio, honestidad, de lucha incesante por alcanzar el techo de cristal, reconforta porque cuando se tiene tanto poder el peligro es perder el norte y caer en el aislamiento y la soledad, algo que siempre está al acecho.
El PP cerró un Congreso clave por lo que supone para Andalucía. Sólo es el primer paso, porque abre ahora la segunda etapa, muy importante: la de los congresos regionales y provinciales. En ellos se definirá el partido en cada territorio y por tanto, el brazo transmisor de las políticas nacionales.
Lo hipócritas que son los partidos.Cierran filas sobre Rajoy al que adoran como a un Dios cuando hace cuatro años una buena parte del partido quería lincharlo en el congreso de Valencia.A los partidos solo les interesa el poder aunque sea en las condiciones en las que lo ha asumido el PP en España.Les da igual la sociedad lo que quieren es poder,poder,poder.Cospedal es la encarnación de la acumulación del poder,la política mejor pagada de España y en tiempo de crisis tiene la poca vergüenza de simultanear su cargo con la presidencia de Castilla la Mancha.Son todos iguales.