Seguí ayer con bastante atención los numerosos tweets que inundaron la red ante el fallecimiento de Manuel Fraga. Hubo de todo. Desde quienes transmitían el pésame a quienes recordaban las anécdotas de su vida, quienes trataban de analizar su trayectoria y quienes aprovechaban el cierto anonimato que da la red para destilar auténtico odio. Internet, en cualquier caso, se volvió a mostrar como un medio rápido, versátil y muy dinámico ante un hecho noticiable importante. El uso bastante generalizado de las redes sociales por parte de numerosos personajes de la vida pública para expresar con sus tweets o comentarios en facebook, indican que se trata de un moderno medio de comunicación que ya se ha impuesto y que es casi imprescindible a la hora de contar y analizar las cosas que suceden.
Volvamos a la muerte de Manuel Fraga. No voy a entrar en la figura del político que ayer apresuradamente glosaba. Es un hecho que fue un político activo de la época de Franco, pero también es innegable el servicio a España y a la democracia de la mayor parte de su vida pública. Quienes aprovechan la red para insultar, vejar, sembrar el odio, volver a destapar el tarro de las viejas heridas, demuestran su catadura moral como personas, su ausencia de caridad social y democrática y se manifiestan a favor de una España dividida que parecía enterrada por la transición. Hay verdaderos profesionales del insulto en la red y no creo que merezcan la más mínima atención.
Sí me preocupa que haya políticos en activo, que se consideran adalides de la democracia, y que sin embargo tratan de sembrar otra vez la divergencia y además mintiendo. Los ciudadanos debemos tomar nota y desenmascararlos… Llamazares y Cayo Lara han sido incapaces de tener siquiera la generosidad que se le da a los muertos. Lo suyo ha sido marcar la discrepancia, descalificar el pasado franquista de Fraga y negar su tarea en pro de la democracia. En el caso de Lara se ha permitido el lujo de decir que se ha muerto sin que la derecha española haya pedido perdón por el franquismo. No sólo desconoce la realidad de España, sino que afirma mentiras, porque no es cierto lo que ha dicho y si tiene dudas, que acuda a las actas del Congreso de los Diputados.
Siento pena cuando escucho apelar al pasado de Fraga como único argumento para la descalificación. Pasado tenemos todos y pasado con Franco tuvieron muchísmos españoles, entre ellos Adolfo Suárez o el Rey Juan Carlos. ¿Es que alguien les va a negar el trabajo en la democracia y por la convivencia?… Parece mentira que haya quien siga empeñado en desenterrar la historia, en dividir, en evitar que la sociedad sume y se olvide de los episodios más tristes de su existencia. Claro que quienes hacen estos servicios a España, poco a poco se hundirán en el propio odio que destilan y quedarán sumidos en el ostracismo del que tal vez nunca debiron salir.
Mireia son muchos los profesionales de este tipo que hay en la vida.¿Sabes por qué?, porque vivimos en un país de envidiosos,de personas que están más preocuypadas de los demás que de si mismo.Desgraciadamente hay una parte de la sociedad que solo encuentra alimento en el chismorreo,en la envidia en la clumnia,porque saben que algo queda.Tratan de derribar a los demás por la fuerza del insulto o de la descalificación porque son incapaces de demostrar que son mejores en el terreno de la intelectualidad o de la personalidad.Fraga tuvo su pasado y su grandeza es que jamás renegó de él lo asumió y supo acoplarse a los tiempos.Esa es una virtud de los grandes,que saben ser hijos de su tiempo y no estos miserables dirigentes de Izquierda Unida que son unos reconrosos y amargados que sólo quieren dicvidir a España desde postulados dogmáticos que sólo los más nostálgicos pueden suscribir.Afortunadamente la militancia de IU es mas tolerante y educada que estos dirigentes que acabarán por conseguir que la formación sea Izquierda Hundida.