Se podía estar de acuerdo con él o no, pero jamás dejaba indiferente. Su personalidad arrolladora, su vitalidad sin límite, llevaban a este gallego de 89 años a ser una referencia obligada en la política española. Hasta el pasado mes de noviembre, Don Manuel, que así era llamado por todos en el Partido Popular, había ejercido su tarea como senador. En su silla de ruedas, Fraga era capaz de seguir viviendo la política a un ritmo vertiginoso, impropio de su edad y de su delicado estado físico. Lo superó casi todo, pero una afección respiratoria en las últimas semanas acabó con su vida.
A nadie ha sorprendido su muerte, porque se sabía su deteriorada salud, pero el mazazo ha sido tal, que anoche la red era ya un hervidero en torno a su personalidad. Si revisamos los contenidos, la gran mayoría reconocían su importante tarea, aún desde la discrepancia.
Fraga fue un avanzado en la época de la Dictadura. Jamás renegó de su pasado y fue el primero en ponerse al frente de la transición para hacer de España el país democrático que él quería y que tuvo ocasión de vivir durante su etapa como embajador en Inglaterra. Fraga unió a la derecha española, aplacó los extremismos y creó un partido que sería el germen del PP de hoy en día. La vieja Alianza Popular hizo un trabajo impecable y sin ella hoy el Partido Popular no sería la realidad que es.
Fraga era un huracán sin complejos. Era un hombre de convicciones, un trabajador empedernido y un político honesto. Su gran frustración siempre fue no haber llegado a la Presidencia del Gobierno y después de varios intentos, desistió al nombrar su sucesor a José María Aznar. Después llegó la refundación y la llegada del PP al poder.
Fraga nunca renunció a sus orígenes gallegos y presidió su comunidad autónoma en la etapa de mayor desarrollo que jamás ha tenido Galicia. Su personalidad y su peso político fueron determinantes para que Galicia haya llegado a la realidad actual y sólo en esta etapa de su vida, se atisbó un cierto cambio en sus posiciones, ya que tuvo una notable influencia nacionalista muy propia de los territorios con lengua propia. Pero jamás renunció a la nación española, esa Nación que se decía que le cabía perfectamente como Estado en la cabeza.
Ha muerto un gran político. Como todos los grandes fue un hombre controvertido, pero sin duda un referente para las generaciones presentes y futuras. Su pensamiento y su trabajo se estudiará y de él hay mucho que aprender. Fraga era honesto, un apasionado de la vida pública y se puede asegurar que como todos los grandes, murió con las botas puestas… Descanse en paz un gran político español.
Aunque ha sido un político de controversias y un tanto excesivo hay que reconocerle el trabajo por la democracia y por unir al centro derecha en España.También pienso que hay que destacar que no ha sido un político corrupto a pesar de sus muchos años en el ejercicio de la vida pública y eso no lo pueden decir muchos.El PP pierde una de sus referencias históricas y la derecha española debería agradecerle el haber logrado unir a toda la ideología para que haya podido gobernar España demostrando que saben hacer las cosas bien.Ha muerto un gran patriota y como tu dices sin complejos de ningún tipo,algo que no supo imprimir a sus sucesores que se caracterizan por toda clase de complejos.