Nadie duda que será un año muy difícil en el que vamos a tener que emplear toda nuestra capacidad de lucha y sacrificio para salir adelante. Y digo vamos, porque no es sólo tarea de los políticos, de esta saldremos entre todos… He mantenido en no pocos de mis post que una sociedad civil fuerte es la mejor herramienta para luchar contra la crisis y para forzar a los dirigentes políticos a tomar decisiones valientes y comprometidas. Esa misma sociedad es el mejor activo para regenerar la vida pública española y sentar bases firmes para un nuevo tiempo.
Todos sabíamos que la llegada del nuevo Gobierno traería medidas muy difíciles y duras. Como ha dicho la Vice-Presidenta, medidas excepcionales para una situación excepcional. También es cierto que el nuevo Gobierno está obligado a actuar sin complejos, porque los españoles se lo han pedido con una mayoría aplastante, con decisiones que hay que explicar de forma clara y certera, aunque de momento las encuestas nos digan que los ciudadanos están dispuestos a asumirlas si es la solución a la crisis.
Tenemos por delante un año de intensa actividad, con reformas que darán mucho que hablar y con más medidas que nos harán un poco más pobres. Sinceramente pienso que empeñarnos en mantener el estado del bienestar que tenemos, si no podemos pagarlo, es un absurdo. Hacerlo puede dar algún rédito político, cada vez menos, a los partidos que se enroquen en él, pero a la larga se impondrá la cruda realidad de que hay que desmantelar lo que no podemos pagar. Por eso hay que esforzarse por encontrar políticas de acuerdos, de consensos y lograr así diseñar el estado del bienestar que podemos mantener, que salvaguarde lo mejor de lo actual y que nos garantice esos mínimos a los que no hay que renunciar. Los lujos, y reconozcamos que los ha habido, se han acabado y bueno será que lo asumamos cuanto antes. Hay que poner además de medidas, una buena dosis de sentido común e intentar dibujar el gran mapa de la realidad, una realidad que ya es tangible en un déficit insostenible, en la precariedad de las cuentas de las administraciones o en los 5 millones de parados que tiene el país. Son necesarias y urgentes reformas como la laboral, que supondrá renunciar a algunas conquistas, pero que exige de la solidaridad para crear un marco que favorezca la creación de empleo.
A pesar de que será un año duro, yo confío en este país y en el nuevo Gobierno que parece que no tiene complejo en actuar. Ojalá el PSOE se recomponga en febrero y todo el abanico democrático español, desde la discrepancia también, sume sus fuerzas para poder ver cuanto antes la luz al final del túnel.
Lo que hace falta es que nos expliquen las cosas porque no se puede hacer lo contrario de lo que se ha venido anunciando y encima no dar la cara y partapetarse en el despacho sin decir el por qué de las cosas.El PP tiene manos libres de los ciudadanos para actuar pero eso no da derecho a no explicar lo que hace y mucho menos cuando nos mete la mano en el bolsillo y nos sube los impuestos de forma tan grande como lo ha hecho.