El efecto dominó.

¡Menudo miércoles! La vorágine de la campaña, el debate de anoche o la entrevista a Rajoy restaron protagonismo al miércoles negro de Italia y España, países en el que saltaron todas las alarmas financieras y con ellas, el fantasma de la intervención.
La crisis de Italia, con un Berlusconi que se va, pero que no acaba de irse y que en el fondo busca ser el protagonista de la necesaria transición del país, llevó a la prima de riesgo a los 574 puntos, cifra superior a la que alcanzaron Irlanda o Portugal al ser intervenidas. Es verdad que hablar de Italia es hablar de palabras mayores, porque se trata del tercer país emisor en deuda y uno de los gigantes de la economía europea y su caída, arrastraría irremisiblemente a otros países, al euro y a la Europa en el concepto en el que la conocemos. Italia aguanta más por su tamaño, porque intervenirla son palabras mayores y porque inmediatamente después iría España, cuya prima de riesgo llegó ayer a los 410 puntos, cifra que superó el límite registrado en el agosto negro de este año.
Vivimos una crisis de incertidumbre, de no saber qué pasará mañana. Una crisis que se lleva por delante economías, trabajo y a los gobernantes de los países, como ya lo ha hecho con los presidentes de Irlanda, Grecia, Italia o España. De esta crisis sólo se sale con medidas rigurosas y firmes, y con audacia. Estamos en medio de una situación de muy difícil comprensión, en la que nada sabemos sobre cómo evolucionará y donde está en juego el futuro de la concepción que teníamos de la Unión Europea y hasta de su moneda, el Euro, cuyo futuro ya cuestionan muchos estados. De momento hay un intento de apuesta por mantener la moneda y eso es lo que sostiene todo a flote, pero da la sensación de que en cuanto se produzca la caída de una ficha, surgirá el efecto dominó y progresivamente irán cayendo todas, con lo que la moneda única habrá pasado a la historia. Hay quien bromea y dice que quienes todavía tengan pesetas, que las guarden porque pueden volver… Evidentemente no sería lo deseable, porque volverían las barreras, y barreras muy importantes para nuestro comercio exterior. Por eso es tan importante la responsabilidad de los gobernantes, porque si ya tenemos tantos vaivenes exteriores, que no dependen de nosotros, no podemos seguir instalados en la política del avestruz, como si no fuera cosa nuestra y todo nos viniera de fuera.
Hay mucho trabajo, una gran tarea que realizar aquí, en España, y esa dependerá de nosotros, de ese sentido común que tantas veces falta en política, pero que ahora tendrá que llegar “sí o sí”, si no queremos volver a épocas del aislamiento. No olvidemos que no sólo se trata de disfrutar de la democracia, sino de estar asentados y con fuerza en el comercio global, porque hoy en día si no estamos en él, estaremos claramente aislados.

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