Probar de la propia medicina.

Existe la presunción de inocencia, pero para todos… no para unos sí y para otros no. Se puede exigir la dimisión por responsabilidades políticas en caso de sospecha, pero para todos… no para unos sí y para otros no. Se dice que se aplica la ley del embudo, cuando reservamos para los nuestros lo que no contemplamos para los adversarios, y el PSOE es un auténtico especialista en aplicarla. El último episodio, el presunto pago de favores a varios políticos gallegos, el Ministro Blanco entre ellos, por intermediar ayudas oficiales.

La denuncia del periódico “El Mundo” ha caído como una bomba en el PSOE en general y en el equipo de campaña de Rubalcaba en particular. En tromba han salido todos a descalificar la denuncia, y el propio Ministro se ha apresurado a anunciar acciones judiciales contra el denunciante, el empresario farmacéutico gallego Jorge Dorribo. Su denuncia tenía tres destinatarios: El Ministro Blanco, el parlamentario popular gallego Pablo Cobián, y el ex Consejero del BNG Fernando Blanco. Estos dos últimos reclaman su inocencia, pero ambos han dimitido de sus responsabilidades. El Ministro Blanco no se ha planteado dimitir, aunque en las próximas horas el caso arreciará, porque ha admitido que existió una extraña entrevista con el denunciante en su coche oficial en una gasolinera, aunque niega que fuera para pedir favores.

Presunción de inocencia, toda. Pero hay indicios de que alguna relación hubo entre ambos, y eso en la doble vara de medir que aplican los socialistas, es una más que evidente razón para que presentara la dimisión…, ¡claro!, si se tratara del PP, porque parece que ser del PSOE produce cierta inmunidad contra estos asuntos.

José Blanco tiene todo el derecho del mundo a reclamar para sí la inocencia de estas acusaciones y hace muy bien en emprender las acciones legales que entienda que debe tomar, pero difícil es que se libre de la “medicina” que ha venido aplicando de forma inmisericorde contra el PP en casos similares. Blanco sabe que el «techo de cristal» además de serlo, debe de parecerlo, y no está nada mal que se exija con rigor a todas las personas que ejercen responsabilidades públicas. Por eso él, que ahora se ve inmerso en un asunto que huele mal, debe ser consciente de lo que ha estado reclamando y del daño personal y político que hacen las acusaciones que tienen un trasfondo partidario. Desde luego, Blanco tiene que dar explicaciones de sus relaciones con Jorge Dorribo, porque la afirmación de que pagó comisiones y facturas hinchadas a cambio de favores para percibir ayudas, parecen estar amparadas porque las ayudas se produjeron desde diferentes departamentos del Gobierno. A Blanco y al PSOE les ha estallado un asunto sucio y en el peor momento. Más les vale aclarar las cosas cuanto antes. 

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