Del «seny» a la «rauxa».

El pasado fin de semana Rajoy advirtió que legislará para que los políticos asuman sus responsabilidades en la gestión, para que ningún político gaste lo que no está en presupuesto y para que esconder facturas en los cajones no quede impune… Tengo la sensación de que o prevé una situación con la que puede encontrarse, o toma nota de lo que ha pasado comunidades como Cataluña o Castilla-La Mancha…

La situación económica de la Generalitat catalana es tan desesperada, que la herencia del tripartito ha obligado a CiU a tomar drásticas medidas de recorte, que tal vez no debamos perder de vista por aquello de que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar…”. No le falta valentía a Mas para tomar medidas impopulares, especialmente en el ámbito de la sanidad. Sin embargo otras cosas llaman mucho la atención, aunque ya se sabe que como buen nacionalista, a menudo tiende al victimismo y manipula la realidad, siempre a su favor.

Ayer suspendió el pago por dos meses a las residencias de mayores y centros de drogodependencias concertados. El agujero en Cataluña es inmenso, especialmente en sanidad, porque fue de las primeras comunidades en asumirla y la primera en aumentar los sueldos del personal asumido. El agujero se fue haciendo más y más grande, hasta ahora, que ya no aguanta más… Ha habido que cerrar camas hospitalarias, consultorios, y ahora se pide al personal sanitario que renuncie a la mitad de la paga extra de navidad. “O lo tomas o lo dejas”, porque si no hay un ahorro de más de 70 millones de euros hasta final de año, el sistema será inviable.

Son necesarios los sacrificios y las renuncias de los trabajadores, todo en aras de mantener los servicios, su calidad y lo más importante, los puestos de trabajo. Pero lo que llama la atención y no se comprende, es que el Govern se niegue a acabar con el gasto que supone la utilización política de la lengua; porque son nada menos que 44 millones de euros los que se dedican este año a fomentar el uso del catalán en las escuelas, a lo que hay que sumar la inmersión lingüistica, el doblaje de películas o numerosas publicaciones sólo porque son en catalán. El año pasado, este capítulo superó los 160 millones de euros. De esto no se recorta, o sólo se hace de una forma testimonial… Sumemos, además, las “embajadas” de Cataluña creadas por Carod y mantenidas por el nacionalismo como ariete de la política catalana en el exterior, para escenificar que no son lo mismo que España. Todo un despropósito de gasto, que si se ahorrara, al menos en una parte significativa, aseguraría la viabilidad de los servicios esenciales, que son los que realmente necesitan los catalanes.

La negativa a cumplir la sentencia que limita la inmersión lingüística, el lamentable espectáculo del cierre de la Monumental, algo que poco tiene que ver con el sufrimiento de los animales y sí con la diferenciación del Estado español, demuestran que el nacionalismo no está dispuesto a bajar el pistón de su particular lucha, esa que utiliza el victimismo y el dinero como arma. Flaco favor se está haciendo a una comunidad tan tradicionalmente abierta y solidaria, con visión de futuro y tan afortunada por tener ese maravilloso patrimonio de todos, que es la lengua propia… Todo aquello que se impone, acaba siendo rechazado, y somos muchos los catalanes que estamos hartos de imposiciones irracionales. Hemos usado y usaremos nuestra lengua en libertad y con orgullo, y nos hemos negado y nos negaremos a que se utilice con el objetivo «dividir». 

1 comentario

  1. Lo que hace el nacionalismo catalán es empobrecer a Cataluña porque la cierra y la hace más pequeña.No se entiende que se pueda preferir hacer política nacionalista que mantener los niveles de calidad de la sanidad y que se apliquen recortes antes a ésta que a la política de enfrentamiento al estado.Es verdad que los catalanes poseeis grandes virtudes que han sido admiradas siempre en España y por eso resulta muy dificil de entender las razones por las que se consienten que se empleen para enfrentar y para empobrecer cultural,social y económicamente a vuestra región.Los pueblos no deben dejarse llevar por líderes separatistas y egocéntricos, pendientes de ellos y no de las personas a las que dirigen.Sin embargo Cataluña parece hipnotizada para seguir los pasos de éstos desde hace algunas décadas.

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